El Mensaje de Chuscha / Pedro Reino Garcés

Columnistas, Opinión

Un libro de María Fernanda Rossi, se vino conmigo como novedad de una visita a Salta, en Argentina. Se titula El Mensaje de Chuscha (Editorial Pluma Mágica, 2013). El compendio tiene 213 páginas en letra pequeña. Es, según se ha dicho, “una novela descomunal que describe la epopeya del pueblo inca por extender sus fronteras…Con una gran precisión geográfica, narra las luchas entre pueblos que convivieron en los antiguos valles calchaquíes…”, según el comentario de Nora Eugenia Pérez. Para poder realizar este trabajo, la autora deja constancias de que sus investigaciones han tenido el aval de indagaciones bibliográficas, en museos arqueológicos, bibliotecas, archivos históricos, recorridos de campo y más elementos que han estado, por lo complejo,  a punto de abandonar el cometido. En hora buena por el logro, que en este caso me incluye: “Un libro no es más que un manojo de papel y letras que cobran vida por obra y gracia del hálito del lector… porque gracias a tu lectura…vuelan con alas desplegadas, hacia otros horizontes.”

Hablar o más propiamente escribir desde la novela es uno de los caminos que tiene el investigador para contar su verdad. Se lo puede hacer desde la poesía o desde la narración formal. La meta es la misma. ¿Qué me ha revelado este libro? Pues lo que por acá en Ecuador nos hace falta discernir. Para nosotros, al incario lo vemos como un proceso que nos ha llenado de simpatía a los orejones. Las propias etnias quichua hablantes no tienen clara esa separación que hay que entender entre pueblos originarios conocidos como “llagtayos”, según el propio quichua; y pueblos indígenas extraños como los incas con sus mitimaes que llegaron a imponerse por conquista. Estos han sido vistos como “huaira apamushcas” (traídos por el viento). Y lo que pasa es que no llegaron en condiciones de equidad ni de humildad a entremezclarse o a sustituir a los nativos. Vinieron a imponer leyes agrarias, política, religión, lengua quichua y más conductas que a lo largo de nuestra historia se han desdibujado y nos hacen creer que todos los “indios” son iguales culturalmente, por decirlo en una sola palabra.

El Mensaje de Chuscha es claro. Desde luego que nos llega su ‘mensaje’. Los incas llegaron  hacia el Sur del Cusco en su afán expansionista para controlar el Collasuyu. La novela emplea el sentido bélico entremezclando un argumento pasional o amoroso valiéndose de K’uichi, una mujer chicoana que engendró con un inca a una niña que pasó a ser la destinada a ñusta de la aristocracia para ser sacrificada. Chuscha representa ese intramestizaje que nosotros, acá en el Chinchasuyu no lo vemos, o en mínima apreciación. Chuscha es la que no pierde de vista a sus ancestros maternos. El libro está narrado desde esa perspectiva básica de ponerse del lado de los pueblos que han vivido en su propio espacio sin ofender a nadie ni codiciar lo ajeno. Los pueblos con ejércitos y con afanes imperialistas, como los incas, deben ser clarificados por una historiografía de consecuencia con el oprimido. En general, en el Ecuador actual, hay más defensores del imperio inca que estudiosos de la dignidad previa, vernácula. ¿Qué otra cosa es el atahualpismo en nuestro medio?

Como se lee en la propia contraportada del referido libro, se nos ofrece “con una técnica cinematográfica y en cámara lenta… las escenas y ceremonias” de una y otra etnias. Mucho me recuerda lo que antes de leer este libro ha quedado testimoniado en la Historia o Mito entre Izan y Amba. Se puede decir que es una historia paralela que merece ser novelada. Lo pueden ver en mi libro Izamba Ancestral (2018). Y de igual manera en lo político, tal como se narra de estrategias implementadas por los incas por esas regiones norte argentinas, igual ocurrió en nuestra zona centroandina, a donde llegaron los caciques a imponerse por las buenas o por las malas, mediante alianzas estratégicas o por medio de las armas ante quienes se resistían. También lo he comentado en el mismo libro Izamba Ancestral, documentadamente. Un último dato curioso es la proximidad dialectal vernáculo que ofrece el léxico centro andino ecuatoriano con el contenido en este libro argentino. (O)

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