El hombre, la luna y la cultura

Columnistas, Opinión

Desde que la especie alcanzó su estructura vertical de movimiento en un ambiente hostil, siendo un punto más en la cadena alimenticia de la naturaleza, en un espacio amplio lleno de fenómenos naturales y de convivencia salvaje que dicta las leyes de sobrevivencia, adaptación y selección natural, sintió el estímulo de condiciones objetivas desarrollando su capacidad cerebral y la interpretación de la realidad.

La humanidad descubrió el tiempo – espacio y las interpretó, la agricultura cobró el papel determinante para impulsar ese movimiento creativo, el trabajo, acción irrefrenable que vino a humanizar el planeta y mas allá, fueron fue la vía de descubrimiento de mantener y reproducir la especie, ahí entendió el protagonismo del tiempo en el sembrío, cosecha, el trabajo, la diversidad de condiciones y la relación con los astros, estrellas, sol, luna, la relación de las nueves con el agua distribuidas en ríos, lagos y mares.

El ejercicio de miles de años de observación, interpretación, idealización del espacio circundante hizo que se planteen las preguntas simples y eternas del pensamiento del hombre, Copérnico y su teoría heliocéntrica al demostrar que la tierra no es el centro del universo sino uno de los planteas mas. La obra iniciada por Copérnico la continuaron Galileo y Giordano Bruno. Cuando Galileo construyó el primer telescopio y lo dirigió hacia el cielo, hizo un descubrimiento que pasmó a sus contemporáneos, la Luna que era considerada uno de los cuerpos celestes ideales, no tiene una esfera perfecta y esta cubierta de depresiones, valles y montañas semejantes a las de la superficie de la tierra, Galileo también descubrió que en la superficie del Sol existen manchas de la forma irregular. Giordano Bruno demostró que, en el espacio infinito del universo, en donde supuestamente habitaban el mundo ideal, están diseminados innumerables mundos materiales como nuestro mundo terrenal.

Desarrollar una cultura científica de entendimiento de lo que nos rodea es inherente al ser humano pasado, presente y futuro, la guerra por el espacio que desataron los EEUU y la URSS en el siglo pasado permitió conocer y avanzar mucho, pero el racionalismo cultural los hizo sucumbir. La Artemis II, multicultural con tripulación afro, caucásica, una mujer en la misión de sobrevuelo lunar marca lo descrito. La humanidad se enmarca en nuevos hitos culturales y debe mirar en horizontalidad de condiciones hacia el futuro.

El siglo pasado ha sido superado, pero aun existen posiciones que no lo superan. (O)

fapava17@gmail.com

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