El echo social en sociología

Columnistas, Opinión

Cuando el ser humano va puliendo su razón social, es decir entabla distancias con la naturaleza, espacios que le permiten regresar a ella pero desde otra dinámica, como investigador, como sujeto, como aprovechador de sus recursos para socializar bienes, para crear, es decir para ser, esta práctica constante de nuestra especie, irrefrenable e inevitable ocasiona relaciones en un entorno social, bajo la figura de familia, trabajo, institución o sociedad global, regional, nacional o local, se produce este hecho social.

Entre los clásicos de la sociología chocan en esta visión la corriente de Emile Durkhain (Francia 1858 – 1917) con la de Max Weber (Alemania 1864 – 1920) para el latino el hecho social se produce cuando entran en acción y relación las personas tanto por su necesidad material como afectiva, la acción aislada se produce en social por cuanto el movimiento y acción de las personas ocasiona un impacto en el todo social, para el germano por su parte la mira como una constante en una acción social, en la escuela de pensamiento que el suscrito influye, el seguimiento de estos y otros pensadores nos lleva a concluir en base a nuestra realidad nacional y ambateña.

Los elementos objetivos vinculados a nuestra naturaleza, sumado al proceso histórico unos mas otros menos, van influyendo en los hechos sociales que generan impacto en la marcha de nuestra ciudad y provincia de Tungurahua, la condición de valle, montaña, corrientes migratorias, en el siglo pasado el pensamiento de La Ilustración y liberalismo como en este último el fenómeno de la poste guerra y el terremoto de 1949, han ido determinando el hecho social en Ambato que quiere a veces ser el big ban de una ambateñidad del futuro.

Cuando una corriente mundial o nacional arrastra la realidad local hacia en una vía, suele haber desgarres y se pone en evidencia las contradicciones sociales, estas son el resultado del hecho social, es decir surge en primer lugar el hecho y luego la contradicción, sin embargo, fenómenos institucionales buscan reducir o negar la existencia de contradicciones sociales, lo que en permite que los efectos contradictorios se acumulen, y se expresan por fugas no visibles o estallidos.

La identidad de una ciudad puede medirse en una corriente productiva como elemento patrimonial pero visible en su subjetividad, es decir en sus fiestas o tiempos sagrados en donde se subrayan los símbolos religiosos, cívicos o identitarios. Estos complejos elementos si son recogidos por lo peor que la política puede generar es decir el populismo trastocan la marcha en lugares comunes, conflictos viscerales y no racionales.

El hecho social entonces marca la pauta de una nueva cultura precedida por una ruptura.

fapava17@gmail.com

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