El Derecho a la Salud / Editorial
La salud es uno de los pilares del bienestar de cualquier sociedad y un derecho garantizado por la Constitución. Durante años, el sistema de salud pública ecuatoriano ha arrastrado un problema que parece no tener fin: el desabastecimiento de medicamentos en los hospitales. Recientemente, el Hospital General Ambato recibió más de 189 mil unidades de fármacos, un avance importante que se suma a los esfuerzos por reabastecer las casas de salud de la provincia y responder a las quejas de los usuarios.
El desabastecimiento no es un problema nuevo ni responsabilidad de un solo gobierno. Detrás de esta crisis se esconden mafias que durante años han lucrado con la salud de los ecuatorianos, aprovechando procesos de contratación opacos, intermediarios innecesarios y una corrupción enquistada que ha desangrado los recursos destinados a los medicamentos. Desarticular esas redes es una tarea compleja, que exige tiempo y voluntad política, pero es la única forma de sanear de raíz un sistema que por décadas fue capturado por intereses particulares.
Afortunadamente, se empiezan a ver progresos. Las recientes entregas de medicinas, la modernización de equipos y los controles sobre la cadena de abastecimiento son señales alentadoras de que se avanza en la dirección correcta. Garantizar el acceso a medicamentos y a una atención digna debe seguir siendo una prioridad ineludible. Los ambateños merecemos hospitales bien abastecidos, con equipos modernos y personal suficiente. Confiamos en que estos avances se mantengan y se profundicen, porque en la salud no se juega con cifras, se juega con la vida y la dignidad de las personas. (O)
