El Carihuayrazo naturaleza y cultura

Columnistas, Opinión

El ser humano es el resultado de sus circunstancias históricas hemos manifestado al ritmo de sofisma, como resultado de su realidad geográfica, el tiempo y espacio objetivo y nosotros somos montaña, cordillera, valles y varios pisos geográficos.

Hacia el sur en la cordillera occidental de nuestra ciudad y provincia encontramos a este simbólico volcán apagado, se trata del Carihuairazo con 5018 msnm esta ahí al menos desde la era del Paleógeno con decenas de millones de años en la fase en donde se consolidó la presencia de los mamíferos, consolidó el paisaje y desarrollo de esta naturaleza. En la actualidad desde el valle en donde se encuentra Ambato o la vía Panamericana que es la vista mas familiar para propios y extraños se mira una cadena montañosa de picos entre los que sobresalen tres puntas a veces incluso para los lentes fotográficos es un complemento de las estampas del Chimborazo aparente protagonista del espacio.

A diferencia del Tungurahua (5023 msnm) que lo compartimos con Pastaza y Chimborazo el volcán apagado del Carihuairazo se encuentra plenamente en nuestro espacio provincial, su nombre quichua hace referencia a “hombre del viento” y la verdad que se trata de una montaña muy vieja testigo de la marcha del tiempo, el movimiento de la naturaleza e incluso de la agitada vida política de los seres humanos que han ido habitando en sus faldas y sus cuencas.

Expedicionarios, montañistas, senderistas e investigadores no le damos la importancia simbólica cultural a este viejo rocoso y hermoso, ascenderlo debería ser un punto de conciencia respecto del valor de los páramos, el agua y la grandeza de la naturaleza acuñada en el tiempo, su balance biológico aún no esta completo es decir el contenido de la vida en diferentes aves, anfibios, insectos, plantas que ha producido, son parte de su hábitat y micro sistemas de producción ahora mismo en adaptación.

Generosa la naturaleza actúa como verdadera maestra de la vida misma, su ascenso debe ser planificado, totalmente encender fuego, cuidar de los desechos de nuestra civilización, conocer los senderos, ropa, hidratantes y alimentación adecuada pero sobre todo la mirada atenta a los astros, la observación aguda de sus páramos y entradas de agua, su conciencia que entramos a un espacio de centenas de millones de años de evolución y culturalmente sentirnos seres de montaña y parte de la naturaleza no dueños de ella. (O)

fapava17@gmail.com

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