EL ABOGADO MENTIROSO / PAUL VITERI ALBAN

Columnistas, Opinión

Cuando me encontraba estudiando la carrera de derecho, recuerdo que uno de mis profesores, en una clase hizo una broma y con una sonrisa dijo, “cuando sean abogados en las audiencias, aunque sea hablaran tonteras, pero eso sí, por más tonteras que sean siempre firmes y convencidos”. En aquella ocasión a pesar de que, a reglón seguido, nos explicó que se trataba de una broma, jamás pensé que con el tiempo podría llegar a comprobar que esto terminaría siendo verdad.

Fundamento mis palabras en razón de que la semana pasada fui parte de una audiencia de acción de protección, en la que el abogado que patrocinaba al accionado, toda su defensa la enfocó en atacar mis argumentos y no en defender los suyos, a más de menospreciar las medidas cautelares que en la calificación de la misma habían sido otorgadas en favor de mi cliente.

 ¡Pero bueno! Eso no es en realidad lo importante sobre este relato, sino más bien el hecho de que al finalizar la audiencia el Juez resolvió otorgar la garantía constitucional solicitada en favor de mi cliente. Al salir de la sala y empezar a bajar las gradas, escucho a lo lejos que este mal llamado profesional les dice a sus clientes “ES QUE EL JUEZ CLARITO QUE COJIÓ PLATA” mientras sus clientes enardecidos le respondían “ASI SON ESTOS JUECES” … ¡que! ¿Estás loco? Nunca jamás y por ningún motivo en mi vida había visto antes a ese Juez, de hecho, no lo conozco y jamás había cruzado una palabra con él antes de la mencionada audiencia.

En fin, al girar sorprendido el maltrecho profesional del derecho se percató que lo había escuchado y más bien agilito su paso evitando me imagino ser puesto en evidencia, pero seré muy sincero con ustedes, desde ese día he venido preguntándome ¿y cuantos mas justificaran su inoperancia de esta forma? En cuantos casos mas el abogado mentiroso habrá puesto en duda la honorabilidad y transparencia de otro profesional para justificar su falta de prolijidad y preparación; y, cuantas veces más las personas que tratamos de hacer las cosas correctamente nos encontraremos con gente como esta.

En definitiva, estas líneas no las escribí para defender a los operadores de justicia porque en realidad ese no es mi trabajo, sino más bien, con la finalidad de poner en evidencia esta terrible problemática; y, sobre todo con la especial finalidad de que los jóvenes que han optado por esta maravillosa profesión como mi hija María Paula, estén consientes que no todo lo que se dice es malo o cierto; y, que su actuar debe de estar encaminado siempre a en algún momento ejercer la profesión con buena fe y lealtad.

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