Terremoto del 1.949 / Editorial

Editorial


    El 05 de agosto de 1.949 pasó a la historia para los tungurahuenses como un día trágico y, a su vez de resurgimiento, a causa del nefasto terremoto que sacudió al pueblo pelileño, dado su epicentro; Ambato también sufrió las consecuencias.

   Hoy se cumplen 71 años de aquel día que conmocionó física y psicológicamente, a los ciudadanos, ya que hubo incontables pérdidas humanas, así como un número elevado de heridos, quienes, en la actualidad, al ser adultos mayores, relatan este suceso como si fuera ayer.

  Pese a que se destruyó gran parte del Pelileo antiguo, en la actualidad, este cantón ha logrado salir adelante con trabajo y lucha constante. En Ambato, también las edificaciones fueron afectadas, como por ejemplo, la tradicional Iglesia La Catedral que, hoy por hoy, es una obra arquitectónica majestuosa.

    Si bien esta historia tiene un lado negativo, de igual manera, este acontecimiento marcó un antes y un después, ya que, posteriormente, con el ánimo de que los ciudadanos se levanten altivos y valientes, se procedió a la creación de la Fiesta de la Fruta y de las Flores (FFF), festejo mayor de los ambateños, celebrado en cada carnaval.

   Que la historia del terremoto sirva como lección, más aún en esta pandemia, ya que las enfermedades y catástrofes naturales son aspectos temporales que nos enseñan a trabajar arduamente y levantarnos desde las cenizas, pese a las adversidades.

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