Reformas económicas se prolongan / Editorial

Editorial

El 2021 debía ser el año en que las finanzas públicas estuvieran saneadas, con un equilibrio entre ingresos y gastos e, inclusive, con un ligero superavit.

Al parecer, habrá que esperar hasta el 2023.

El gobierno no ha logrado cumplir los compromisos adquiridos con el FMI. Los gastos han bajado mínimamente y los ingresos permanentes no han subido significativamente.

La brecha de 5.000 millones de dólares, entre ingresos y gastos, no se ha reducido. Con la nueva Ley Económica el gobierno recibirá unos 600 millones de dólares adicionales. Sólo eso. 

El acuerdo con el FMI implica que el Ecuador tenga acceso a líneas de crédito de 10.000 millones de dólares, a plazos largos y bajas tasas de interés.

Uno de los rubros de gasto que más preocupan es el de las remuneraciones en el sector público. El 2007 era de 3.000 millones de dólares. Ahora llega a los 10.000 millones. 

Al prolongarse las medidas de ajuste y las reformas económicas, hasta el 2023, el Ecuador tendrá pocas oportunidades para crecer económicamente y generar condiciones de empleo suficientes. (O)

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