Popularidad de la Asamblea Nacional / Editorial

Editorial

Los ecuatorianos están a la expectativa de cómo cambia la aceptación de la Asamblea Nacional después de que el pasado jueves se eligió a la jefe de bancada de UNES, Marcela Holguin, como primera vicepresidente, al ex miembro del CAL, Darwin Pereira, como segundo vicepresidente y al jefe de bancada del PSC, Esteban Torres, como primer vocal del CAL. Recordemos que después de ser cesada en sus funciones la ex presidenta Guadalupe Llori, inmediatamente el primer vicepresidente, Virgilio Saquicela, asumió el cargo de Presidente del Legislativo. Por el otro lado, con la salida de la vicepresidencia por parte de Yeseña Guamani, el puesto quedo libre, ya que la norma no contempla que el primer miembro del CAL suba a ese cargo.

A pesar de haber existido históricamente legisladores muy populares, el Legislativo ecuatoriano siempre ha tenido niveles bajos de aceptación. El antiguo Congreso Nacional y la actual Asamblea Nacional se han ubicado, incluso, por debajo de los números de los presidentes del Ecuador más impopulares. Los analistas políticos han determinado que la baja aceptación del Legislativo, como poder del Estado ecuatoriano, se debe a que la ciudadanía le adjudica todos los perjuicios del País y ningún beneficio directo.

La popularidad actual del Legislativo podría cambiar con los nuevos aires que se le ha dado con el cambio de sus autoridades. Recordemos que durante la presidencia de Guadalupe Llori no se tramitaron leyes a tiempo y la legislación se vio entrampada por riñas políticas. En definitiva, han existido razones para que la aceptación de la Asamblea Nacional sea tan baja, pero esperamos que esto mejore, ya que la falta de popularidad de la Asamblea afecta la institucionalidad del Ecuador.

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