Ecuador cultural 2026

Hemos completado una vez mas el círculo de cierre de año según el calendario occidental y global en la forma de medir del tiempo por la humanidad, el traspaso entre el año 2025 y 2026 ha ratificado ciertas tradiciones de la población que no se pierden, que cambian, que mutan, pero están ahí marcado la realidad y la epistemología de la sociedad, quedando en claro que somos una diversidad.
El país vive varios retos, sin embargo en el tema de las artes y la cultura tiene los suyos propios, un gran hueco existente entre la creatividad e innovación de creadores y artistas que desde hace varias décadas venimos reclamando y esperando del estado un mínimo de concordancia con el nivel creativo que requiere el público para pulir esa sensibilidad social sin la cual no existe una mejor sociedad y por lo tanto una capacidad mas estilizada de decisión y acción política.
Este desajuste no esta necesariamente con el gobierno central y gobiernos locales, pues son estos quienes tienen la competencia de gestión cultural en las ciudades, la improvisación en la nominación de directoras y directores de cultura, la ausencia de políticas públicas, la débil transparencia en la gestión de recursos, el poco liderazgo para convocar y potenciar las iniciativas del gestores independientes en realidades locales, el distanciamiento de alcaldesa en entender, participar y tener una visión mas profunda y amplia en las necesidades y ruta cultural de la ciudad en el tiempo.
A nivel nacional, este mes de enero arranca otro proceso en el legislativo por reformar la Ley de Cultura una herramienta jurídica que casi el Ecuador no ha tenido, desde la errónea declaración de institucionalizar el Ministerio de Cultura en 2007 sin una planificación exacta cuya disposición constitucional el legislativo tenía un año para emitir la ley, que solo llegó casi once años después en 2016 y poco o nada sirvió, llena de demagogia al calor de las coyunturas político electorales, efectos negativos que se miran en instituciones de cultura o la canalización de recursos al consumidor social de arte y cultura.
En este 2026 se espera finalmente una nueva edición del Congreso de Gestión Cultural de Tungurahua, siendo nuestra provincia la primera que tuvo un congreso de este tipo a nivel nacional en el 2012 y la ciudad de Ambato un congreso local en 2015, para lo cual será necesario el ropaje que sepa dar la institucionalidad local como la academia, ¿también impondrán su ritmo retrasado? (O)
