Economía de guerra

Columnistas, Opinión

La economía ecuatoriana tiene enormes oportunidades, pero todavía camina con una sola pierna. Mientras algunas actividades productivas alcanzan resultados extraordinarios, miles de familias y negocios enfrentan dificultades para progresar. No se trata de frenar a quienes tienen éxito, sino de conseguir que más sectores participen de ese crecimiento. Para lograrlo, Ecuador necesita algo parecido a una economía de guerra: una estrategia de acciones rápidas, coordinadas y con resultados medibles.

La economía de guerra consiste en movilizar y coordinar recursos en cortos períodos mediante políticas extraordinarias para proteger a la población y sostener la producción durante conflictos bélicos. Roosevelt, al enfrentar la Gran Depresión con el New Deal, y Alemania, al reconstruir su economía después de la Segunda Guerra Mundial, aplicaron estrategias similares. Ecuador puede aprender de estas experiencias y aplicarlas a su realidad.

La primera batalla a la que debe enfrentarse esta economía de guerra es la inseguridad. No existe desarrollo sostenible cuando trabajar, transportar mercancías o abrir un negocio representa un riesgo. Necesitamos concentrar recursos en inteligencia, investigación criminal y recuperación de territorios, además de combatir las economías ilegales. Una mayor seguridad va a recuperar de manera inmediata las ventas y la inversión. Dotar mejor a las fuerzas policiales, elevar las penas y facilitar el procesamiento de los delitos puede generar efectos inmediatos.

La segunda batalla es el empleo. La solución exige facilitar la contratación, reducir trámites para crear negocios y ofrecer líneas de crédito e incentivos temporales a empresas y emprendedores que creen puestos de trabajo estables. Eliminar carreras sociales saturadas y centrarnos en carreras técnicas y oficios prácticos motivará la industria y el emprendimiento. Los jóvenes deben enfocarse en crear emprendimientos, innovar en la producción y crear capitales para desarrollar negocios.

La tercera batalla de la economía ecuatoriana es construir una planificación económica a largo plazo. Las exportaciones crecen, demostrando nuestra capacidad para competir internacionalmente. Ecuador necesita un plan de diez años para desarrollar industrias enfocadas al exterior que atraigan inversiones y consoliden una especialización productiva que cree trabajos de calidad, capacidad de consumo e infraestructuras de mayor tecnología.

Nada de esto requiere un Estado más grande. Necesitamos un Estado pequeño pero eficiente, que solo actúe donde es indispensable y que esté menos presente donde entorpece los mercados. Eliminar trámites inútiles, cerrar instituciones redundantes, garantizar energía e infraestructuras confiables y movilizar financiamiento privado hacia proyectos productivos deben convertirse en prioridades nacionales.

Una batalla decisiva se cierne sobre la economía ecuatoriana y exige políticas urgentes, eficaces y de largo alcance, capaces de ofrecer resultados visibles en el corto plazo. Roma llegó a ser uno de los mayores imperios de la historia manteniéndose preparada para la guerra, perfeccionando sus capacidades y movilizando sus recursos para la conquista. En latín, ellos decían: Si vis pacem, para bellum: «Si quieres la paz, prepárate para la guerra». (O)

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