Decretos súbitos causan incertidumbre

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El Ecuador no se encuentra en un estado de bonanza, sino al contrario, la situación económica del país requiere que todos los sectores que conforman el PIB se mantenga en actividad permanente. (Foto El Heraldo)

Las decisiones y cambios súbitos de última hora  causan incertidumbre y nerviosismo en la economía e incomodidad en la mayoría de los ecuatorianos que saben que la única manera de salir de la pobreza, desempleo, informalidad y estancamiento es con trabajo, señala el analista económico Diego Proaño.

Este pronunciamiento coincide con el criterio de Javier Gavilanes Jácome de la empresa Promepell, porque los decretos “han creado inconformidad en el sector empresarial, debido a las pretensiones y a la premura que varios sectores de la economía tienen por impulsar sus negocios y actividades cotidianas, mismas que se ven afectadas tanto por la indecisión del ente gubernamental, como por la paralización de actividades”.

Y añade, “para nuestra economía y específicamente para el sector industrial; y, toda la cadena de valor que está involucrada para que los  procesos productivos operen de manera óptima, el trabajar tan solo tres días en la semana definitivamente resulta improductivo. En términos técnicos, y de manera general, la medición de productividad en una empresa de producción la conforman cuatro factores; ellos son la cantidad de productos producidos, la cantidad de días trabajados, la cantidad de horas al día trabajadas, y finalmente la cantidad de mano de obra empleada para dicha producción”.

La preocupación está presente y así lo manifiesta Alexis Calvache de la empresa Woom S.A., “me hago eco del pronunciamiento de las Cámaras de la Producción. Existe una ley promulgada que se debió respetar  y así se decidió unir los feriados con los fines de semana, pues, la última decisión gubernamental no tiene ni pies ni cabeza”.

Para Diego Proaño, el incremento de una hora diaria en la jornada laboral por ocho días, “seguro será poco el aporte laboral, porque productores, empresarios, comerciantes, agricultores, negociantes, porque este día producirán  y venderán menos; pierde el empleo, porque al no producir no se genera más opciones de abrir otras fuentes de trabajo; pierde el consumo, porque se reduce y pierde el Gobierno, porque un día de paralización laboral bajan las actividades comerciales”.

“Somos pueblo pobre que necesita esforzarse y entender que debemos trabajar por el bien común, porque los derechos de unos no se pueden convertir en los abusos de otros. Por lo tanto haber cortado un día de trabajo en un país empobrecido es una pérdida profunda”, ratifica Alexis Calvache.

El Consorcio de Cámaras de la Producción de Tungurahua señala que el “Gobierno Nacional debe reflexionar y entender la realidad por la que atraviesa el sector productivo y la de los trabajadores, entendiendo que hoy el país requiere de mayor trabajo y producción; y, hay derechos que se deben respetar”. (I)


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