Cuando el alcohol apaga los latidos 

Policiales, Seguridad

Entre la resignación y el dolor, una familia de Santa Rosa despide a un hombre que perdió la batalla contra una enfermedad invisible.

La noche del lunes 9 de febrero no trajo el descanso habitual al caserío Miñarica San José. A las 20:45 horas, el frío de la vía a Guaranda se filtró en las paredes de un hogar que acababa de perder a uno de los suyos. Un hombre de 42 años, fue hallado inerte por su hermana, marcando el final de una agonía que se prolongó por días entre botellas y soledad.

Su hermana, fue quien enfrentó la escena más dura: encontrar a Juan en posición decúbito dorsal, sin respuesta, sin aliento. La alerta al SIS ECU-911 fue inmediata, pero la muerte ya se había instalado en la habitación. Según los testimonios, el hombre llevaba varios días sumergido en el consumo de alcohol, una lucha que terminó por detener su corazón.

A diferencia de otros casos donde la burocracia forense extiende el dolor, en Miñarica San José prevaleció la organización social y la historia clínica. El presidente de la comunidad, acompañó a la familia en los trámites legales, mientras que el médico tratante de la víctima, certificó lo que la familia ya temía.

El informe de defunción fue contundente: paro cardiorrespiratorio derivado de un alcoholismo intermitente. No hubo violencia, solo el desgaste de un cuerpo que no pudo más.  (I)

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