Crianza y límites: educar con amor

Columnistas, Opinión

En la actualidad se observa con frecuencia la dificultad de establecer límites adecuados en la educación de los hijos, lo que puede influir en su comportamiento y desarrollo emocional. Desde los primeros años de vida es la etapa donde los niños necesitan aprender normas y límites que les permitan convivir con otras personas, expresar sus emociones y desarrollar autonomía. La crianza de los niños es una tarea que requiere paciencia, responsabilidad y mucho afecto; sin embargo, establecer límites no siempre es fácil para los padres, especialmente cuando existen dudas sobre cómo corregir una conducta sin recurrir a gritos, castigos físicos o violencia. Existe un gran compromiso por parte de los padres, pues deben encontrar un equilibrio entre el cariño y la disciplina, sin olvidar que es importante enseñar a los niños que cada acción tiene consecuencias, ayudándolos a comprenderlas y a asumirlas de manera responsable. Los límites son necesarios porque brindan a los niños seguridad y orientación, siempre y cuando se les deje muy claro que comportamientos son adecuados y cuáles no; además, aprender a respetar límites desde pequeños favorece el desarrollo de habilidades como la responsabilidad, el autocontrol y el respeto hacia los demás.

No obstante, algunas familias pueden tener dificultades para establecer normas dentro del hogar,  debido a:  la falta de tiempo para compartir con los hijos; el estrés familiar; el trabajo; el temor de los padres a frustrar al niño;  las diferencias entre los adultos al cuestionarse quien da las reglas y normas,  y sobre todo quien tomará el mando en la forma de educarlo; además, aparece de manera recurrente que algunos padres repitan modelos de crianza que aprendieron durante su propia infancia, aunque estos no siempre sean adecuados. Una de las dificultades más comunes aparece cuando los padres establecen una norma, pero no la mantienen, así también pueden surgir problemas cuando las normas son demasiado estrictas o cuando se utilizan los gritos y castigos físicos como principal método de disciplina. 

Es de gran ayuda que dentro del hogar se instaure normas, pero que sean claras y apropiadas para la edad del niño; explicar el motivo de cada regla, así como hacerles entender que cada acción trae consecuencias. Es recomendable reconocer los comportamientos positivos que presenten los niños por más pequeños que sean, brindándoles estímulos como palabras de afecto y elogios, por algo que hicieron bien. Nunca utilicen el chantaje, te doy algo, o te compro lo que te gusta, si te portas bien, si cumples las normas de casa, o si tienes acciones adecuadas, eso jamás; no podemos condicionar a los niños a que realicen acciones o cumplan normas para que puedan recibir estímulos, recuerda ¡esto no funciona así! . El estímulo debe darse cuando realizan la acción, sin que se lo haya presionado, así será más llevadera la relación y los niños entenderán que si tienen comportamientos adecuados o dentro de las normas o reglas de convivencia, recibirán estímulos, los cuales no siempre pueden ser detalles; es ahí; cuando el amor el respeto y la frase de:  te amo, eres el mejor, juegan un papel fundamental. Criar y establecer límites no significa ser autoritario ni permitirlo todo. Significa acompañar a los niños mientras aprenden a convivir, tomar decisiones y controlar sus emociones.  Los límites funcionan mejor cuando están acompañados de cariño, comunicación y respeto. Una crianza equilibrada puede contribuir a que los niños crezcan con mayor seguridad, responsabilidad y capacidad para afrontar las diferentes situaciones de la vida.

“Un límite con amor no aleja a un niño; le enseña a crecer seguro.” (O)

Deja una respuesta