¿Crecimiento económico sin empleo?

El crecimiento económico es uno de los indicadores más observados para evaluar la salud de un país. En Ecuador, la economía registró un crecimiento cercano al 3,7 % en 2025, mientras que la población aumentó aproximadamente un 0,85 %.
Para 2026, las proyecciones de crecimiento económico se ubican 2,5%. No obstante, si la población continúa creciendo alrededor del 1,0% anual, y el PIB sigue creciendo en 2,5% o 3%, implica que la economía seguirá expandiéndose más rápido que la población.
A primera vista, estos datos sugieren una mejora en la producción y en el ingreso de los ecuatorianos, ya que la economía está creciendo a un ritmo superior al crecimiento poblacional.
Sin embargo, la percepción de muchos ecuatorianos es distinta. A pesar de los signos de recuperación económica, el desempleo, el subempleo y la informalidad continúan afectando a una gran parte de la población. En este contexto, que sentido tiene para el ciudadano de a pié que la economía ecuatoriana siga creciendo si no hay empleo. El crecimiento económico debe sentirse en las calles, en los barrios, en las comunidades y en el campo. Por eso, el país necesita impulsar actividades que den empleo a nuestra gente, que apoyen a los emprendedores y que permitan que el progreso llegue a todos los rincones del Ecuador. Cuando la economía genera oportunidades para trabajar y producir, no solo crece el país; crecen también la esperanza, el bienestar y la calidad de vida de las familias ecuatorianas.
Evidentemente, no todo crecimiento económico genera empleo en la misma proporción. Existen sectores que producen un elevado valor agregado, pero que requieren relativamente poca mano de obra. En contraste, otros sectores tienen una mayor capacidad para absorber trabajadores y dinamizar las economías locales.
El crecimiento económico de Ecuador superior al crecimiento poblacional constituye una señal positiva, pero no garantiza por sí mismo una reducción significativa del desempleo. Para que el crecimiento se traduzca en bienestar social es indispensable orientar las políticas económicas hacia sectores con alta capacidad de generación de empleo, como la construcción, la agroindustria, el turismo, la manufactura, la economía digital y las pequeñas empresas.
Más importante aún, el país necesita una estrategia integral basada en inversión productiva, capacitación laboral, crédito para emprendedores, infraestructura, formalización y desarrollo regional. Solo así el crecimiento económico dejará de ser una cifra estadística para convertirse en oportunidades reales de empleo, ingresos y prosperidad para millones de ecuatorianos.
La inversión privada es la principal fuente de creación de empleo a largo plazo. Por ello, es necesario ofrecer seguridad jurídica, estabilidad regulatoria y reglas claras que permitan a los empresarios planificar proyectos de largo plazo.
La simplificación de trámites y la reducción de obstáculos burocráticos pueden estimular nuevas inversiones nacionales y extranjeras.
La verdadera medida del éxito económico no es cuánto crece el PIB, sino cuántos ciudadanos encuentran trabajo digno gracias a ese crecimiento. Para muchos entendidos, un crecimiento entre 4% y 5% anual de manera sostenida, podría ser el umbral a partir del cual se pueden generar suficientes empleos y absorber a los nuevos trabajadores que ingresan al mercado laboral. Un reto muy exigente para nuestra economía. (O)
