Corrupción dantesca / Esteban Torres Cobo

Columnistas, Opinión

Al menos 7 millones de dólares fueron retirados, en efectivo, de la cuenta bancaria de la entidad encargada de construir el nuevo hospital de Pedernales. 7 millones. No veinte mil dólares, cinco mil o cincuenta mil. Una cantidad hasta difícil de imaginar en fajos de billetes. Y envueltos en papeles de una sucursal del Banco Nacional de Fomento.

Más de quinientos mil dólares se encontraron, también en efectivo, en la casa del asesor más cercano al asambleísta implicado. ¿Quién puede tener la cara tan dura de robarse así, descaradamente, el dinero de los ecuatorianos? Y, además, de planificar los pasos completos. El crimen redondo. Avisar a la entidad de que tenga dicha cantidad disponible, con la complicidad de ventanilla o quien sabe de qué silla más alta.

¿Y dónde está ahora ese dinero? ¿Quién lo sacó? ¿Existen grabaciones que registren sospechosos y, sin más vueltas, culpables? Se trata de la anatomía de la perdición y la repartición. De la debilidad política central y de la compra de voluntades legislativas a cambio de lo que sea. De lo peor de la política. El dinero fácil y el legado vacío. El nombre de plastilina y aguantador, como un aceite usado y reusado una semana completa.

¿Qué pasará por la cabeza de estos trúhanes en estos momentos? ¿El arrepentimiento o la resistencia? ¿No devolver el dinero de los ecuatorianos y aguantar años en cárcel hasta salir? Solo Dios y ellos mismos lo saben.

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