Carreras sin futuro

Columnistas, Opinión

Ecuador no solo enfrenta un crecimiento desmedido del número de títulos profesionales que se emiten, sino también una preocupante desconexión entre lo que se estudia en las universidades y los empleos que se generan en el mercado laboral. Mientras crece el acceso a la educación superior, también aumenta la concentración de estudiantes en carreras que están saturadas y no ofrecen oportunidades reales a los jóvenes profesionales, y que además perderán relevancia frente a los cambios en la economía y la sociedad.

Según datos del INEC, para enero de 2026, de alrededor de 2 millones de jóvenes que buscan empleo, más de 1,3 millones están desempleados o trabajan en la informalidad. Esto se debe, en parte, a que carreras sociales y administrativas como derecho, comunicación, psicología, administración de empresas y contabilidad hoy se encuentran saturadas y, al mismo tiempo, serán cada vez menos demandadas debido a la automatización, la digitalización de los procesos y los avances en las capacidades de la IA.

Hoy, el problema no es estudiar, sino estudiar mal.

Para 2025, las carreras con mayor número de estudiantes matriculados en Ecuador se concentran en áreas tradicionales. Derecho encabeza la lista con 68.029 estudiantes, seguido por Administración de Empresas con 39.467 y Medicina con 38.590. Además, en 2025, más del 55% de los estudiantes universitarios en Ecuador se concentran en áreas como administración, derecho, educación y ciencias sociales. 

En contraste, menos del 20% opta por carreras técnicas o vinculadas a sectores productivos. En este sentido, existen carreras con baja demanda estudiantil, poca saturación y amplias oportunidades laborales, como ingeniería industrial, electricidad y mecánica, logística y transporte, manufactura, programación y análisis de datos, que apenas son tomadas en cuenta.

Dicho esto, el desafío está en que, como sociedad, familias, padres y jóvenes, asumamos con mayor responsabilidad la elección de una carrera con miras al futuro. Orientar a las nuevas generaciones hacia carreras con una demanda real, vinculadas a la industria, la tecnología y la logística, les permitirá un futuro prometedor y con oportunidades concretas. A su vez, en un país donde los títulos abundan, escoger una carrera saturada y con baja demanda futura puede tener un costo muy alto. (O)

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