Barbarie y civilización / Esteban Torres Cobo

Columnistas, Opinión

En importantes foros norteamericanos, a los que afortunadamente se puede acceder de forma online gracias a la pandemia, se analiza con detalle la situación de los Estados Unidos frente a los últimos sucesos en su historia republicana.

¿Están en un proceso de declive los Estados Unidos de América? ¿Los Estados que han compuesto la nación más próspera que el mundo ha visto hasta ahora?

La comparación se la hace siempre con el Imperio Romano, su esplendor y su declive. Comparación acertada, vale recalcar, puesto que su caída tuvo componentes económicos con el dispendio de la capital, el pan y el circo para todos, en detrimento de las provincias aportantes aledañas, pero también tuvo elementos culturales, filosóficos y jurídicos que aceleraron la implosión.

Las líneas más generales siempre atribuyeron su caída a las invasiones bárbaras por todos los flancos, pero lo cierto es que Roma ya se había suicidado antes. Y la gran cuestión ahora es si los norteamericanos van por el mismo camino. ¿Es posible? ¿Veremos en nuestros días su caída?

Es difícil asegurarlo. Aunque ni siquiera su Constitución, el mejor instrumento de progreso que se ha visto, puede detener la caída. Tumbar estatuas es solo un síntoma de que algo anda mal. Desaparecer departamentos de policía locales, aún más. Pero lo más curioso no es solo la existencia de una turba violenta sino la complicidad de una élite económica, social y política que goza con el fango en sus manos. Desprendida de los valores que hicieron grande alguna vez a los Estados Unidos.

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