Ayuno en Miércoles de Ceniza y Viernes Santo

Desde la Iglesia se insiste en que el ayuno no debe entenderse únicamente como la privación de alimentos, sino como un acto con profundo sentido espiritual. El objetivo principal es propiciar una actitud de oración, reflexión y cambio de vida.
Según fray Ramiro Cachimuel, religioso de la Comunidad Franciscana y Presidente de la Conferencia Ecuatoriana de Religiosos de Tungurahua (CERT), señaló en su homilía que dejar de comer un día no representa un riesgo para la salud, pero sí puede convertirse en una oportunidad para fortalecer la fe y trabajar en aspectos personales como el mal carácter, la impaciencia o la falta de compromiso religioso.
Asimismo, se invita, dijo, a los fieles a participar con mayor frecuencia en la misa y a vivir la Cuaresma con verdadera intención de conversión.
La Iglesia recalca que el sacrificio exterior adquiere valor cuando va acompañado de un propósito interior de mejora personal y acercamiento a Dios.
Mientras que el obispo de la Diócesis de Ambato, monseñor Giovanny Pazmiño, invitó a los fieles a vivir la Cuaresma como un tiempo de conversión y renovación espiritual, en el marco del Miércoles de Ceniza.
Explicó que esta fecha marca el inicio del período penitencial en la Iglesia Católica, caracterizado por la práctica del ayuno, la oración y la limosna, como caminos para fortalecer la relación con Dios y fomentar la solidaridad.
Informó además que en la Catedral de Ambato se impuso la ceniza durante la jornada y se ofreció el sacramento de la confesión, y similar acción se cumplió en todas las iglesias.
Por su parte la feligrés, Marianita de Jesús Chaglla, proveniente de la parroquia Picaihua, manifestó que acudió a la iglesia para recibir la ceniza y ser parte de la santa misa que marcó el inicio de la Cuaresma.
La devota explicó que cada año participa de esta tradición religiosa como una forma de renovar su fe y recordar el mensaje central de esta fecha. Señaló que la imposición de la ceniza invita a poner a Dios sobre todas las cosas y a reflexionar sobre la fragilidad de la vida, recordando que “polvo somos y en polvo nos convertiremos”.
Asimismo, expresó su agradecimiento a Dios por cada día de vida y elevó una oración para que todas las personas puedan alcanzar la felicidad bajo la guía divina.
De esta manera, el Miércoles de Ceniza representó para la comunidad católica un tiempo de recogimiento, oración y conversión espiritual, en preparación para las celebraciones de la Semana Santa. (I)
