Anemia prenatal materna / Dr. Guillermo Bastidas Tello

Columnistas, Opinión

La deficiencia de hierro y la anemia por deficiencia de hierro son circunstancias frecuentes durante el embarazo, con una prevalencia estimada del 30% al 50%.

Las demandas de hierro aumentan en el embarazo para apoyar el crecimiento del feto y la placenta y expandir la masa de glóbulos rojos materna.

El déficit de hierro severo en la madre puede provocar deficiencia neonatal de hierro, pudiendo llevar consecuentemente a un déficit cognitivo y conductual en el niño.

A menudo, el déficit de hierro y ácido fólico puede coexistir con trastorno de déficit de atención, hiperactividad y discapacidad intelectual.

La anemia diagnosticada precozmente se asoció con un mayor riesgo de TDAH y DI, incluso en modelos que consideraron factores socioeconómicos, maternos y relacionados con el embarazo como potenciales graves de afectación neurocognitiva.

La anemia temprana en el embarazo se asoció más fuertemente con el resultado de Déficit Intelectual. Las asociaciones entre anemia precoz en el embarazo y riesgo de TEA y DI también fueron ciertos en los análisis de hermanos.

Las complicaciones durante el parto generaron trastornos del neurodesarrollo asociados con anemia materna precoz en el embarazo.

El hierro es necesario para un gran número de procesos de desarrollo, como la mielinización y la arborización neuronal.

Dado que la hemoglobina eritrocitaria es esencial para el transporte de oxígeno, el suministro de oxígeno al feto en desarrollo puede estar limitado en madres anémicas, pudiendo asociarse con un mayor riesgo de hipoxia y daño cerebral.

Estimado lector cuide la alimentación de la madre, cuide el déficit de hierro y la falta de ácido fólico.

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