Tarjeta roja: Ambato no puede seguir descendiendo

Columnistas, Opinión

En el fútbol, cuando un equipo no cumple las expectativas, la hinchada reclama y el aficionado se convierte en árbitro para sacar sus tarjetas. En la política debería ser igual: los ciudadanos somos los árbitros y nuestro voto es la tarjeta con la que evaluamos a quienes nos gobiernan.

Terminada la fiesta del Mundial y la alegría que nos brindó la participación internacional de Macará, en este año, toca volver a la realidad. Y la realidad de Ambato nos obliga a reclamar.

El deterioro de las vías, la inseguridad, el comercio informal, el caos vehicular y la falta de planificación siguen afectando a los ciudadanos. A esto se suman pocas obras, algunas cuestionables y otras sin la estética que Ambato merece, además de promesas que no se han cumplido, como las luminarias del estadio Bellavista y la necesidad de una planificación seria para un nuevo y adecuado sistema de alcantarillado.

También preocupan las constantes diferencias y enfrentamientos dentro del Concejo Municipal, que en nada aportan a la solución de los problemas de la ciudad.

Ante este panorama, la actual administración acumula demasiadas tarjetas. Y la pregunta es inevitable: ¿qué pasaría si este equipo continúa jugando de la misma manera durante otro período? El riesgo es seguir descendiendo. Y para Ambato, descender significaría dejar de avanzar como ciudad y convertirnos, simbólicamente, en una parroquia. Hay tarjetas como la roja que no merecen una suspensión de años, sino un retiro definitivo del campo político.

Lo preocupante es que se acercan nuevas elecciones y todavía debemos preguntarnos: ¿cuáles son las alternativas? Algunos nombres ya tuvieron su oportunidad y, a juicio de muchos ciudadanos, no estuvieron a la altura. Quizá ha llegado el momento de “colgar los botines” y dar paso a nuevas generaciones, nuevas ideas y nuevas propuestas.

El futuro de Ambato depende también de nuestras decisiones. No votemos por simpatías, amistades ni colores políticos. Votemos por capacidad, preparación, honestidad y visión.

Ambato necesita volver a jugar para ganar. Esta vez, la tarjeta está en nuestras manos. Que no nos tiemble el pulso para mostrarla. TARJETA ROJA A LA ACTUAL ADMINISTRACIÓN Y A LAS ÚLTIMAS TAMBIÉN. (O)

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