Noboa entra en el ciclo electoral

La reducción de aproximadamente cinco centavos por galón en las gasolinas Extra y Ecopaís, así como en el diésel para el transporte, difícilmente puede entenderse únicamente como un ajuste técnico. También debe analizarse a la luz de la proximidad de las elecciones seccionales de 2026.
Desde junio de 2024, el Gobierno implementó un sistema de bandas para los combustibles que elimina gradualmente el subsidio mediante incrementos en sus precios. Ahora, mediante la aplicación de la cláusula excepcional prevista en el Decreto 444, el Gobierno reduce el precio justo cuando el calendario electoral entra en una fase decisiva. Para julio ya estarán convocadas las elecciones seccionales y comenzará el proceso de inscripción de candidaturas.
El problema no es que bajen los combustibles. El verdadero problema es que esos alivios aparezcan únicamente cuando coinciden con las necesidades políticas del Gobierno.
La reducción del precio de los combustibles puede ser apenas la primera de varias decisiones orientadas a mejorar la percepción ciudadana antes de las elecciones seccionales. El problema no es adoptar medidas favorables para la población, sino que estas respondan al calendario político y no a una planificación económica consistente.
Si las decisiones económicas comienzan a percibirse como instrumentos electorales, se deteriora la credibilidad del Gobierno, se generan dudas sobre el verdadero estado de las finanzas públicas y se envía la señal de que las reglas pueden modificarse según las necesidades políticas del momento. En un país con elevado déficit fiscal, compromisos con organismos internacionales y recursos limitados, la confianza en la consistencia de las decisiones es un activo que no debería ponerse en riesgo por objetivos de corto plazo.
Cuando las decisiones cambian al ritmo del calendario electoral, puede generarse la percepción de que el Gobierno prioriza sus objetivos políticos inmediatos sobre las reformas que el país necesita. Cinco centavos pueden mejorar temporalmente la percepción ciudadana, pero difícilmente cambiarán los desafíos económicos de fondo que Ecuador continúa postergando. (O)
