Las vacaciones y su conexión con la naturaleza

Columnistas, Opinión

El reencuentro con los ríos, cascadas, montanas, volcanes, casas patrimoniales en estas vacaciones, nos invita a vivir experiencias inolvidables en nuestra provincia de Tungurahua; lecciones que debemos tener en cuenta, “aprender, valorar y proteger”.

Hablamos en este momento de un receso a nuestras actividades académicas, cuyo tiempo debe ser considerado para pasarla en familia y retomar “valores” que tanto hemos perdido en estos últimos tiempos (respeto, honestidad, empatía, justicia, solidaridad) extraordinario retomar los lazos afectivos que nos une con nuestros padres, hermanos, tíos y con los amigos del barrio; pero además, que tal si planeamos una visita a determinados senderos, para respirar aire puro, admirar la majestuosidad que Dios nos ha dado para vivir mejor, y valorarlos a fin de comprender su importancia para cuidarlos para nosotros y legarlos para futuras generaciones.

En mi tiempo una simple visita al “Casigana o al Río Ambato” con mis padres, se convertía en una aventura indescriptible que avivaba nuestra relación familiar, ayudándonos a comprender lo privilegiados  que éramos al poder contemplar la belleza de la naturaleza en nuestro entorno  sin tener que pagar un valor económico para admirarlo.

Un punto esencial constituye la adquisición de productos que expenden los lugareños de cada uno de los sitios visitados, por lo que se los exhorta a presentar productos de buena calidad a precios accesibles y que se capaciten para “asesorarnos” sobre las leyendas, mitos, bondades de cada uno de estos sectores.

La travesía de preferencia debe realizarse en caminata o tomando buses públicos, para conocer aún más, la realidad y la forma de vida de los sitios a visitar, a veces desconocemos la forma de comercialización de productos agrícolas, pecuarios; cómo los llevan del campo a la ciudad, cómo se generan los precios, la presencia del intermediario, en fin tanto por conocer.

Que este tiempo de descanso sea una invitación para descubrir la magia de cada uno de nuestros cantones y que el patrimonio nos inspire, nos una y nos comprometa a conservarlos.

Todos tenemos lecciones que aprender fuera de las aulas cuando nuestra profesora es la naturaleza. (O)

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