Cuando juegas para ganar, juegas diferente

Columnistas, Opinión

En la vida no siempre ganan quienes tienen menos problemas, sino quienes encuentran la fuerza para levantarse cada vez que caen y continúan jugando para ganar. La victoria de Ecuador sobre Alemania, nos deja una de las lecciones más valiosas que se discuten en la vida cotidiana: La Resiliencia. 

Después de haber perdido con Costa de Marfil y empatado con la débil Curazao, la selección ecuatoriana llegó al partido decisivo con la obligación de obtener un resultado positivo ante una selección alemana tetracampeona del mundo. Para hacer más difícil el desafío, Alemania se adelantó en el marcador apenas iniciado el encuentro. Sin embargo, lejos de desmoronarse, Ecuador reaccionó, recuperó la confianza, empató el partido y finalmente logró una remontada histórica para imponerse 2-1 a la selección teutona. 

Evidentemente, lo más destacable no fue únicamente la victoria, sino la manera en que se consiguió.

 La Tri tuvo que enfrentar la presión, la desventaja en el marcador y el peso de los resultados anteriores. A pesar de ello, supo resistir incluso ante decisiones arbitrales que generaron controversia, demostrando un carácter y una resiliencia dignos de admiración.

Ciertamente, esa capacidad de levantarse después de los golpes define el verdadero significado de la resiliencia. En la vida los errores o fracasos iniciales no deben convertirse en una sentencia definitiva. La resiliencia transforma las dificultades en oportunidades; Cuando Alemania anotó el primer gol, muchos ecuatorrianos pensaron  que el partido estaba perdido. Sin embargo, nuestros jugadores supieron reaccionar, adaptarse y encontrar la forma de revertir la situación. En la vida cotidiana, la resiliencia consiste precisamente en recuperar fuerzas después de una adversidad y seguir avanzando. La actitud marca la diferencia;  y es que,  existe una gran diferencia entre jugar para no perder y jugar para ganar. Nuestra selección asumió riesgos, buscó el arco rival y creyó en sus posibilidades hasta el final. Las personas que enfrentan sus desafíos con determinación suelen obtener mejores resultados que aquellas que actúan únicamente por temor al fracaso. Esta  historia épica del fútbol Ecuador frente a Alemania no la vamos a olvidar, porque nos va a recordar que los verdaderos triunfos nacen cuando las circunstancias parecen más difíciles. La resiliencia no es evitar las derrotas, sino aprender de ellas, levantarse y seguir adelante. Ecuador perdió su primer partido con Costa de Marfil, partido que según los expertos únicamente nos faltó gol y suerte; empató con Curazao, un equipo modesto en el papel en un partido que estaba obligado a ganar.  Llovieron las críticas desde todos los sectores, y como si esto fuera poco, comenzó perdiendo el encuentro decisivo; pero el quipo nunca dejó de creer. Precisamente por eso, la victoria se convierte en una lección de resiliencia,  Quien juega para ganar encuentra caminos donde otros solo ven obstáculos. Porque al final, en el fútbol y en la vida, quienes alcanzan metas extraordinarias no son necesariamente los más fuertes ni los que tienen el camino más fácil. Son aquellos que, aun cuando todo parece cuesta arriba, deciden seguir jugando para ganar. (O)

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