Sostenibilidad productiva para vulnerables

La Fundación Proyecto Salesiano en alianza interinstitucional y con fondos extranjeros impulsó el proyecto Protección de los derechos, soberanía alimentaria y empoderamiento económico con mujeres y familias en situación de vulnerabilidad”, el cual concluyó de manera satisfactoria.
Al momento se desarrollan los procesos de informes para conocer los niveles de impacto de este proyecto en la vida de 60 familias beneficiarias, explicó el técnico Kléver Sánchez.
María Edelmira Guangasi (62), manifestó que está siete años en el Proyecto Salesiano, y tuvo motivación en asistir porque le brindan ayuda para el estudio y alimentación de sus hijos y luego se sumó al proyecto productivo.
“Siembro habas, alverja, maíz, lechuga, col, remolacha y más en estos siete años y comercializo en la plaza Santa Clara en Izamba. Tengo cuatro hijas y me ayuda las ventas para mejorar la situación de toda la familia”.
“Yo estoy también estoy estudiando el proceso de Alfabetización con los salesianos ya que me es útil, porque ya puedo comprender lo que dicen los documentos”, acotó María Edelmira.
Nelly Soto (43) es beneficiaria de proyecto, y dijo que participa 12 años en diversos proyectos liderado por los salesianos. Explicó que las condiciones de vida de su familia fueron muy difíciles y luego, al integrarse al Proyecto Salesiano encontró amor y protección para su familia.
“Le dieron el apoyo a mis hijos en la alimentación, elaborar tareas. Los años han pasado y actualmente mis hijos están en la universidad, en tanto que mi último hijo tiene tres años de edad. Tengo un lote en esta fundación donde cultivo el zucchini y ese producto entregamos a una empresa de manera segura.
Las familias tienen la oportunidad de comercializar canastas cargadas con productos agrícolas y pecuarios frescos que revelan el esfuerzo, calidad y frescura de lo que se produce, sostuvo la beneficiaria.
Entre los productos orgánicos se destacan el zucchini, brócoli, col, lechuga, choclo, remolacha, cuyes faenados con procesos de sellado al vacío, garantizado su buena calidad para el consumidor.
Así se trataba por fortalecer las capacidades locales, así como, dinamizar las economías familiares y abrir puertas hacia mercados más justos y solidarios para quienes se trabaja la tierra, y al mismo tiempo se les ayudó en múltiples temas de capacitación, señaló la educadora Mónica Mora. (I)
