Reclusión diferenciada

La creación de centros de detención exclusivos para contraventores de tránsito, deudores de pensiones alimenticias, o por una pelea callejera deben estar separados de procesados por delitos comunes o crimen organizado, es una decisión de sentido común, esta medida que impulsa el presidente Noboa, merece el apoyo, pero también debe concretarse; mezclar a quien no pago una pensión con un procesado por homicidio no es un error logístico, es una injusticia. El entorno de reclusión debe ser proporcional a la conducta que origina la seguridad.
Otro punto a considerar, quien ingresa por una contravención de transito no debe quedar expuesto a las redes del crimen organizado que operan dentro de las cárceles; esa convivencia no rehabilita, más bien contamina, además, expone a muchas personas a extorsiones y peligros innecesario para su integridad. Separar a los violentos condenados de los contraventores permite respuestas y tratos diferenciados y justos. Por otro lado, por décadas una de las aspiraciones nacionales ha sido poner en orden el sistema carcelario y logar una verdadera rehabilitación de miles de presos que permanecen hacinados e inmiscuidos en sangrientas disputas internas con otras bandas por luchas de territorios internos y externos. El país vio absorto, en años anteriores, como los mítines carcelarios liderados por reos extranjeros usualmente acusados por narcotráfico, estos convertían en batallas campales con decapitaciones, se llegó a ver por las redes sociales reos jugando indor futbol con la cabeza de uno de sus rivales en pleno patio penitenciario, estos actos primitivos no deberían volverse a repetir. Por eso vemos con optimismo el reciente nuevo reglamento para las cárceles emitido mediante decreto por el Gobierno actual, que se incluye información sobre las personas privadas de libertad que participan en actividades de trabajo, y que el mismo establece parte de su rehabilitación social y que su desarrollo estará sujeto a la planificación y condición de cada centro penitenciario.
Para los detenidos por causas menores, ahora hace falta infraestructura real, presupuesto suficiente y voluntad institucional para ejecutarlo, de cumplirse se lograría algo que no es nuevo, que se a intentado pocas veces en el sistema carcelario, pero que en otras partes del mundo funciona ejemplarmente. No solamente debe quedar en una buena norma porque sin aplicación es letra muerta. (O)
