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Editorial, Opinión

La postura del presidente Donald Trump de retirar las tropas de Irán, en dos o tres semanas, es un duro golpe a los aliados de la OTAN que, en las últimas semanas, se negaron a dar ayuda a Estados Unidos cuando se los pidieron.

Ahora, Trump toma una postura de revancha y le deja a su suerte a los países para que negocien con Irán el paso de sus buques petroleros por el estrecho de Ormuz, un lugar clave por donde circulan la mayor cantidad de petróleo hacia Europa y China.

La respuesta estadounidense es una señal de debilitamiento en las relaciones con ciertos países aliados como Inglaterra, Francia, Italia, España, naciones que se opusieron e, incluso, algunos, cerraron los espacios aéreos a los aviones militares norteamericanos.

Irán ahora negociará, a su gusto, el paso de los petroleros y les exigirá un pago por utilizar este estrecho. Según Trump, el precio de las gasolinas en EE.UU bajarán al retirarse de Irán lo que no garantizará es el valor en otros países que dependen directamente del petróleo importado. (O)

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