Proyecto impulsa lectura en parroquias

Ciudad

Carol Pangol, representante del colectivo independiente «Yo amo leer», lidera una cruzada cultural que busca transformar la vida de niños y jóvenes en Tungurahua a través de los libros. Actualmente, el proyecto mantiene activas tres bibliotecas comunitarias ubicadas estratégicamente en la parroquia Pasa: en los sectores de Mogato, Punguiloma y el centro parroquial. Estos espacios no son solo depósitos de textos, sino centros de mediación donde se fomenta un acercamiento orgánico y lúdico a la literatura infantil y juvenil tanto nacional como internacional.

El trabajo de este colectivo se despliega en varios ejes fundamentales que incluyen llevar maletas viajeras a las aulas y realizar talleres de capacitación con maestros locales. Esta labor se ejecuta de manera articulada con el GAD Parroquial de Pasa, permitiendo que las bibliotecas cuenten con una selección cuidadosa de autores destacados. La metodología se basa en la lectura en voz alta y actividades compartidas, rompiendo la barrera de la lectura como una obligación escolar para convertirla en un acto de disfrute autónomo.

Contrario a las estadísticas pesimistas sobre el hábito lector en el país, Pangol revela datos alentadores dentro de su zona de influencia: los niños vinculados al proyecto leen más de 15 libros de manera autónoma al año. Este fenómeno demuestra que el desinterés por la lectura es, en realidad, una falta de acceso a materiales de calidad. Cuando los menores cuentan con textos llamativos, como libros álbum o cuentos de autoras como Leonor Bravo y María Fernanda Heredia, el interés surge de forma natural y constante.

Para este mes de abril, dedicado mundialmente al libro, el colectivo busca expandir su impacto mediante el lanzamiento de «bibliotecas móviles sensibles». Se trata de carpas libreros diseñadas para habitar espacios públicos como parques, plazas y mercados de Ambato, acercando más de 200 títulos a las familias en su cotidianidad. Esta propuesta itinerante busca que el libro salga al encuentro del lector, eliminando las distancias físicas y sociales que a veces limitan el ingreso a una biblioteca convencional.

La mediadora enfatiza que el fomento de la lectura debe comenzar en el hogar, donde los padres tienen un rol crucial al «predicar con el ejemplo». Además de leer frente a sus hijos, Pangol recomienda integrar las visitas a librerías y ferias del libro como parte de las rutinas familiares. El objetivo es que los «guaguas» se familiaricen con el objeto libro desde temprana edad, desarrollando una curiosidad que los acompañará durante toda su etapa de formación académica y personal.

A pesar de tener 15 años de trayectoria en la mediación lectora, el proyecto requiere urgentemente mayor apoyo de la empresa privada y las instituciones públicas para garantizar su sostenibilidad financiera. Al ser un colectivo independiente, «Yo amo leer» depende de la gestión de recursos para renovar su fondo editorial de más de 250 libros itinerantes. El llamado es a invertir en estos espacios que, según sus gestores, poseen un poder transformador capaz de generar ciudadanos más críticos y empáticos. (I)

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