Nueva jornada laboral entre desgaste y conexión familiar 

Ciudad

La propuesta del nuevo esquema de trabajo que establece laborar 10 horas diarias (cuatro días de trabajo y tres de descanso) genera criterios desde las reflexiones del sector de los trabajadores, analista económico e incluso desde el área de la psicología. 

A decir del secretario general del Sindicato de Trabajadores del Gobierno Provincial, Foster Ruiz, los trabajadores bajo ningún concepto estarían listos para aplicar el nuevo esquema de la jornada laboral. Y, sus reflexiones se orientaron a líneas históricas, “los ecuatorianos se han olvidado una gesta importante del 15 de noviembre de 1922, se luchó a sangre y sudor, hubo lágrimas y muertes, más de dos mil trabajadores asesinados por conquistar las 40 horas de trabajo semanales y ocho diarias”. 

Su criterio también se remonta al Código de Trabajo, “es claro y señala ocho horas diarias de trabajo y 40 semanales. El código es considerado Ley Orgánica que regula las relaciones laborales. Los trabajadores nos negamos a la aplicación de la nueva jornada laboral de trabajo. Debemos respetar la ley y la Constitución”. 

Mientras, surgen las voces de los trabajadores y el anuncio de la reunión con el ministro de Trabajo la próxima semana; el análisis económico aparece con el especialista Marcelo Mejía. A decir del profesional “el nuevo esquema busca aumentar la versatilidad operativa de las empresas y generar empleo”. 

Y, cita varios aspectos. Productividad y Eficiencia: La flexibilidad permitiría a las industrias adaptar sus horarios a picos de demanda o necesidades específicas de producción. Se proyecta que esta medida podría contribuir a generar hasta 160,000 nuevos empleos en 2026.

El otro aspecto es la Reducción de Costos Operativos: Al concentrar la jornada en 4 días, las empresas podrían reducir gastos fijos (como electricidad o transporte) y disminuir su huella de carbono debido a menos desplazamientos del personal. Y, el tercer punto de reflexión es la Gestión del Tiempo: El esquema permite jornadas diarias de hasta 10 horas (e incluso hasta 12 en casos especiales autorizados), lo que facilita la planificación de turnos y la gestión interna del talento.

El especialista económico señala que existe debate intenso sobre si la flexibilidad vulnera principios fundamentales. Y, aclara la propuesta mantiene las 40 horas semanales establecidas en el Código del Trabajo; cualquier exceso por encima de este límite debe pagarse con los recargos de ley correspondientes (horas suplementarias o extraordinarias.

En el tema de la compensación de horas extras, se ha propuesto que las dos horas adicionales en jornadas de 10 horas puedan ser compensadas con dinero o con tiempo de descanso y recapitula versiones de la Asociación de Abogados Laboralistas del Ecuador que rechaza la norma al elevar la jornada diaria de 8 a 10 o 12 horas podría vulnerar derechos, especialmente si permite compensaciones sin los recargos tradicionales.

El pago económico o tiempo de descanso son otros aspectos citados en el tema. El criterio también comparte el psicólogo clínico Juan Sandoval, “creo se debe considerar en el incremento de horas laborales algunos aspectos relevantes como efectos mixtos que se podrían presentar”. 

Señala que, el aumento de horas continuas de trabajo incrementaría el desgaste emocional y la fatiga mental, sobre todo en trabajos que demanden expresión relacional o cognitiva. En el otro polo tres días de descanso podrían ayudar en el fortalecimiento del vínculo y equilibrio familiar. 

Por lo tanto, se debe considerar el incremento de horas y su efectividad dependiendo el tipo de trabajo, pausas activas, las personas que lideren el equipo y todas las condiciones laborales y organizacionales que vengan con la implementación de este nuevo modelo de trabajo. (I) 

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