‘Oro pulverizado’ de los Andes

En la dieta andina ecuatoriana sobrevive un tesoro ancestral: la máchica. Este polvo de cebada tostada y molida no es solo un alimento, es un símbolo de identidad que ha nutrido a generaciones, desde los tiempos precolombinos hasta las mesas contemporáneas.
Las imágenes capturadas revelan la esencia de este producto en la vida cotidiana. Observamos la máchica en su estado más puro: una harina fina y terrosa que espera ser transformada.
La preparación del «chapo», esa mezcla reconfortante de máchica con leche, café o chocolate, se presenta como un ritual de alquimia casera. La textura densa y cremosa del chapo en tazas cerámicas evoca la calidez del hogar serrano.
Más allá de su valor nutricional, la máchica representa la resistencia cultural. Aunque la modernidad ha introducido productos procesados, el «chapo» sigue siendo el desayuno o la «venda» predilecta de muchos, uniendo a la familia alrededor de sabores que saben a tierra y esfuerzo. Es, en esencia, un puente entre el pasado agrícola de los Andes y un presente que busca volver a sus raíces para encontrar salud y pertenencia. (I)
