La fascinante química cerebral

Por la trascendencia que tiene el conocimiento de la química cerebral para saber crear salud debido a que la salud no está de venta, no hay dónde comprarla, habíamos iniciado una serie útil y comprensible exploración de nuestra química cerebral comentando acerca de la dopamina, la “molécula de la felicidad”, y del cortisol, la “hormona del estrés”, ahora veremos un tercer químico crucial, la serotonina. La serotonina es el químico de la estabilidad emocional, de la confianza, del estado de ánimo equilibrado.
Cuando nuestra serotonina está alta, nos sentimos bien con nosotros mismos. Tenemos confianza. No necesitamos validación externa, estamos centrados. Cuando está baja, caemos en la depresión, la ansiedad, la inseguridad constante.
Y aquí está lo fascinante, aproximadamente del 90% de la serotonina de nuestro cuerpo se produce y se almacena en nuestro intestino. Sí, aunque parezca extraño. Esto significa que nuestro estado de ánimo no solo depende de nuestra mentalidad, sino que también depende de lo que comemos. Sabemos que un buen número de gente, es frágil y come basura y luego se preguntan por qué se sienten desgraciados. Mientras que hay un grupo de gente que es disciplinada, fuerte y entiende que su alimentación es su medicina, pero la serotonina no solo viene de la comida, también viene del estatus social, del reconocimiento, del sentimiento de pertenencia, y aquí está algo poderoso que debemos entender. Nuestro cerebro no distingue entre estatus real y estatus percibido. Si nosotros creemos que estás progresando, que estamos mejorando, que estamos subiendo en la jerarquía de la vida, nuestro cerebro libera serotonina. Esto significa que no necesitamos ser el número uno, solo necesitamos sentir que estamos mejorando.
Entonces, ¿Cómo activamos la serotonina y mantener nuestra estabilidad emocional? Estrategia uno, sol diario. La exposición a la luz solar aumenta directamente nuestra producción de serotonina. 20 minutos al día, especialmente en la mañana, no detrás de una ventana, afuera, luz directa, es medicina gratis. Estrategia dos, alimentemos nuestro intestino. Alimentos fermentados, prebióticos, probióticos, kéfir, yogurt natural, vegetales de hoja verde, salmón, huevos, nueces. Nuestro intestino es nuestro segundo cerebro, le debemos tratar como tal. Estrategia tres. Deberíamos llevar un diario de progreso, cada noche antes de dormir escribir tres cosas en las que mejoramos ese día. No importa qué tan pequeñas sean, nuestro cerebro necesita evidencia de que estamos avanzando, cuando percibe progreso, libera serotonina. Es así de simple. Estrategia cuatro, el poder de la postura. Nuestra postura física afecta directamente nuestra química cerebral, la gente encorvada tienen menos serotonina mientras que las con postura erecta, hombros hacia atrás, pecho afuera, tienen más. Cambiando nuestro cuerpo, cambiamos nuestra química. La serotonina es el químico de la confianza silenciosa, es esa sensación de estar bien con nosotros mismos sin necesitar de gritarlo al mundo. Es la paz del guerrero que sabe su valor sin necesitar demostrarlo constantemente. Los hombres débiles buscan validación externa. Los hombres fuertes generan su propia estabilidad desde adentro. (O)
