Último suspiro en casa abandonada

Olor nauseabundo alertó a los vecinos de la calle José Ingaveles; el cuerpo de un hombre sin nombre fue hallado en la soledad de un inmueble en ruinas, ayer.
El sol de la mañana en Ambato no logró disipar el frío de una tragedia silenciosa. A las 09:30 horas, el sector de Huachi Progreso dejó de ser un barrio de paso para convertirse en el escenario de un hallazgo desolador. En el interior de un inmueble abandonado, donde solo habitan el polvo y el eco, yacía el cuerpo sin vida de un hombre cuya identidad se ha perdido, por ahora, en los márgenes de la sociedad.
La alerta nació de la inquietud de los vecinos. La señora Mayra H., habitante de la zona, fue quien dio el aviso definitivo: un olor persistente y extraño emanaba desde las sombras de la propiedad ubicada entre las calles José Ingaveles y Alfredo Carpio Flores. Lo que parecía una molestia urbana terminó siendo el rastro de la muerte.
Al llegar los uniformados, la escena hablaba por sí sola. En posición decúbito dorsal, el hombre —presuntamente una persona en situación de calle y con problemas de alcoholismo— descansaba sobre el suelo inerte. A primera vista, la rigurosidad de la muerte no mostraba huellas de violencia, sugiriendo que el final llegó de forma natural o por complicaciones de salud, lejos de cualquier auxilio médico o familiar.
Sin documentos entre sus ropas ni nadie que reclamara su ausencia, el «NN» de Huachi Progreso movilizó a las unidades especializadas de la Dinased y Criminalística. Bajo la mirada técnica de Medicina Legal, el cuerpo fue retirado para la autopsia de ley que determine las causas exactas del deceso. (I)
