Venezolanos celebran captura de Maduro

Entre lágrimas, abrazos y banderas, la comunidad residente en la capital tungurahuense se concentró en el Parque Cevallos; esperan una reconstrucción profunda para retornar a su patria.
Ayer, el parque Cevallos, se tiñó de amarillo, azul y rojo. No era una concentración más; esta vez, los rostros de los ciudadanos venezolanos radicados en la ciudad no reflejaban la angustia de la migración, sino el alivio del fin de una era. La noticia de la caída y captura de Nicolás Maduro despertó a miles en la madrugada, transformando el insomnio en una vigilia de esperanza.
Julie Morales, coordinadora del partido Vente Venezuela en Ambato, lideró el encuentro donde las consignas de «¡Libre, Venezuela libre!» resonaron con una fuerza contenida por años. «Me despertó una llamada; pensé que algo le había pasado a mi madre, pero al ver las redes, la sorpresa fue total. No hemos dormido nada, pendientes de los misiles en aeropuertos y de nuestros familiares que en Caracas están a oscuras», relató Morales con la voz entrecortada por la emoción.
Para los cerca de 400 venezolanos que se estima residen en Ambato, el camino ha sido amargo. Morales, quien lleva 8 años en Ecuador, recordó que detrás de cada bandera hay un profesional —ingenieros, arquitectos, licenciados— que ha tenido que recurrir al trabajo informal debido a las trabas de una dictadura que hizo imposible incluso obtener un pasaporte. «Un pasaporte venezolano cuesta casi 400 dólares; nos han hecho la vida muy costosa y difícil», señaló.
La comunidad aprovechó el espacio para agradecer al presidente ecuatoriano Daniel Noboa por su respaldo a María Corina Machado, a quien reconocen como la líder fundamental de este proceso, y al presidente electo Edmundo González.
A pesar de la euforia, la reflexión de la comunidad es pragmática. El retorno no será inmediato. «Para que Venezuela se recupere tiene que pasar mucho tiempo, la crisis económica es de años», explicó la coordinadora de Vente Venezuela. Sin embargo, la esperanza de volver a abrazar a sus familias y de ejercer su libertad sin miedo es hoy más real que nunca.
«Esta lucha es por la libertad de volver, de decidir y de ser ciudadanos responsables», concluyó Morales, mientras a su alrededor, familias enteras se fundían en abrazos, marcando el inicio de lo que esperan sea el capítulo final de su exilio en tierras ambateñas. (I)
