La papa caliente / Washington Montaño Correa

Columnistas, Opinión


De pequeños, cuando estábamos de vacaciones por el campo, en las noches frías; solíamos encender las fogatas con ramas secas de eucalipto, tamo de cebada y trigo; vencidas las llamas, quedaban las hirvientes brasas y allí enterrábamos grandes papas. Corrida la noche, se sacaban las papas a un lado de las brasas y las dejábamos enfriar; pero no faltaba el primo apurado por probar la papa asada con sal y queso; que, al tomarla caliente, la comenzaba a pasar de una mano a otra mano, sin poder sostenerla y no se la dejaba caer porque sabía la delicia que era comerla asada, aunque nos quemaba las manos.

Ya no es novedad que se descubra algo más, en la entramada cadena de corrupciones que planificaron y ejecutaron los disfrazados de revolucionarios. Todos los ideólogos, participantes, testaferros, alcahuetes, ladrones de cuello blanco, de medio pelo y simples pillines, pensaron que esta papa caliente no se les iba a quemar las manos; porque se blindaron con leyes, normas, compra de la justicia con ideas y a las personas, crearon códigos, cual alias de ladrones, con una plataforma propagandística de falsedades que de tanto repetirlas, creyeron que eran verdades; pero lo que quema, deja su huella para siempre; en el nombre, el apellido, la familia con su descendencia; su lugar de procedencia, la vida social forjada, los bienes mal habidos y conseguidos con toda la cloaca en la que vivían envueltos.

Y son tan cínicos, sinvergüenzas, caras de palo; que ensayan respuestas bien tontas para justificar lo actuado. Ya no se sabe si tener coraje o pena de estos tipos. Ni medio se termina un escándalo, ya hay otro y otros involucrados, que de una se declaran “perseguidos políticos” o se escudan  en: “es una cortina de humo para …” de la vieja usanza tarimera populista, que carece de argumento, fundamento o de simples ideas para refutar las contundentes pruebas demostradas.

Debe ser una papa caliente, tener que responder por qué se entregan-pagan cuantiosas sumas de dólares a candidatos con el visto bueno de una persona, para propaganda política y se declaran cantidades bajas en la contabilidad de los tesoreros de ese movimiento político. ¿les quemará la conciencia, saber que deben declararse culpables, para acogerse a una baja sustancial de la pena? ¿Será que se soplan las manos por la quemadura de tanto haber contado el billetazo; que incluso, ¿no sabían dónde esconderlos?

El clientelismo político corrompido y corruptor implementado desde altas esferas del poder, es tan atroz como el arroz verde, del que comieron zutanos y menganos pero que caen solo los pendejos. Es una papa caliente el clientelismo educativo conseguido a través de entregar a dedo los puestos directivos, que en su debido momento se va a conocer los que adquirieron carnet y puesto en el magisterio, en ese orden.

Ciertamente han sido como plagas de langostas, que por donde pasan arrasan con todo lo consumible y no dejan más que rastrojos para que se peleen los herederos de una ideología bastarda que dividió, contaminó y destruyó las instituciones del estado: iglesia, militares, policía, maestros, médicos, abogados, etc. que, hoy les cuesta organizarse o regresar a su línea natural, porque no tienen líderes que se pongan al frente. Ya asomaron añejas figuras, que en las últimas elecciones les fue muy mal, porque ni chus ni mus en la gente. Nos gusta las papas calientes, aunque nos quemen las manos, el sabor es inigualable.   (O)

Deja un comentario