Bendita Enfermedad… / Andrea Manjarrez Ocaña

Columnistas, Opinión


Años atrás, miraba la ciudad de Ambato atenta a la pasión del futbol, teníamos dos equipos profesionales con años de tradición que permitieron construir su fanaticada generación tras generación, acumulando grandes anécdotas personales, en cada uno de aquellos hinchas que pintaron su corazón de celeste o rojo. Con un trabajo deportivo y administrativo creado paso a paso, las dos instituciones consiguieron imponerse en el mundo futbolístico ecuatoriano y darse a conocer cada vez más, de esta manera acrecentó el número de sus aficionados día a  día. Con el pasar del tiempo llegó una tercera plantilla que crece en este camino deportivo. Pero un buen día que la vida me permitió vivir un partido de fútbol en carne propia, empecé el camino del hincha, aquel que desde el graderío apoya con su aliento, alma, corazón y vida pues es increíble ver cómo niños, jóvenes y adultos, incluso adultos mayores viven a flor de piel ese amor por los colores. Macará es el equipo que se ganó mi corazón en cada encuentro deportivo y verlo crecer a pasos agigantados es algo indescriptible que sé que varios que han permanecido apoyándolo desde su infancia sienten al ver el desempeño satisfactorio de plantilla, cuerpo técnico y directiva a quien todos admiran por su entrega y perseverancia constante, sus ideas innovadoras y creativas que han llevado al equipo a colocarse puntero de la Liga Pro este 2019. Lágrimas y sonrisas, alegría y sufrimiento, emoción y desconsuelo logra este ídolo. Si bien es cierto en la actualidad Ambato cuenta con tres equipos que posee seguidores y se encuentra en primera línea, pero quienes de verdad crearon ese cariño por la cuadrilla, saben lo que significa la frase: “Macareño, hasta que el cielo deje de ser celeste”, los mismos que continuamos apoyándolo en cada encuentro con el corazón en la mano y entusiasmo desgarrador. Es satisfactorio seguir viendo escenarios con cientos de apasionados, que acuden con sus familias, amigos y hasta mascotas, pintando graderíos a nivel nacional de celeste con accesorios representativos y vestuario de su equipo, que bonito tener esta afición, esta Bendita Enfermedad… 


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