Propagandia  / Mario Fernando Barona       

Columnistas, Opinión

El documental cinematográfico Propagandia dirigido por Carlos Andrés Vera, hace un recuento de una hora y media del despiadado aparato propagandístico instaurado durante la década de la Revolución Ciudadana para perseguir y castigar a todo aquel que piense distinto a la línea oficial gracias a una concentración de poder sin precedentes en la persona del expresidente Rafael Correa, quien en la sabatina 111 del 2009 se autoproclamó jefe de todos los poderes del Estado, aunque claro, ya había ejercido como tal desde el primer día de su mandato. A propósito del despropósito de Correa -lo que bien le pudo haber costado el cargo ipso facto a cualquier presidente por andar jugando a dictadorzuelo-, la cinta cuestiona ¿cómo es posible garantizar elecciones libres y transparentes en una sociedad en el que su presidente es jefe, y por tanto controla, todos los poderes?

 

Lo curioso es que ninguna cadena de cines en el país quiso difundirla “por temor a represalias”, aunque finalmente Cinemark accedió y el documental ya está en cartelera. La cinta produjo una ola de comentarios a favor y en contra en redes sociales incluso antes de su estreno, y ahora que ya lleva algunos días, éstos no han parado. La pregunta sería, por qué aún después de un año, persiste el miedo a enfrentar a un personaje, que si bien en su momento tuvo el poder para fustigar y condenar, hoy ya no, a tal punto que incluso sobre sus hombros pesan innumerables denuncias de corrupción (por acción y omisión) y hasta de crímenes de Estado, que en definitiva, merman notablemente en el consciente colectivo la imagen del otrora intocable.

 

Que la cadena de cines pierda clientela por culpa de aquellos correistas resentidos que amenazaron con no ir nunca más a sus salas, es una excusa infantil, bien sabemos todos que eso no va a ocurrir, por lo tanto el mentado temor no va por ahí; y tampoco va por el político, porque como hemos dicho, Correa ahora ya no ejerce poder; pero ¿qué tal el contenido, hay algo en él que ofenda o lesione gravemente susceptibilidades, o que injurie, calumnie, denoste o difame a los protagonistas de la Revolución Ciudadana?

 

Vi el documental, y aparte, claro, de herir la susceptibilidad de Correa y sus acólitos por las verdades que dice, en realidad no hay nada nuevo, no se hace ninguna denuncia que llegue a patear el tablero, no se desenmascara ningún otro acto de corrupción que de pronto los sepulte para siempre, lo único que hace el documental es contar hechos con detalle y recopilar opiniones en base a ellos, nada más. En otras palabras, se sobreestimó el riesgo a difundir la cinta, hubo un temor infundado.

 

Yo mas bien felicito la iniciativa de Propagandia y Cinemark porque por un lado se destruye aquella vergonzosa consigna revolucionaria de que el Ecuador debe ser “un Estado de derechos y no de opinión”, y por otro, la cinta se proyecta como un legado cívico para las futuras generaciones de lo que constituyen los abusos del poder. (O)

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