Turismo cultural Ambato centro

Desde fines del siglo pasado, hemos venido investigando y teorizando los cambios culturales y sociales que sufre la humanidad, o al menos nuestra área geográfico-política occidental. Precisamente, el paradigma cultural que transformó la transición entre los años noventa y la primera década del dos mil generó en el turismo una profunda innovación teórica. Esto no solo cambió el significado del tiempo libre y el disfrute, sino que abrió la puerta al descubrimiento de tipologías específicas de viaje.
En el Ecuador, esos años tan convulsionados permitieron el ingreso de nuevos actores a la llamada “industria sin chimenea”. Vimos nacer el turismo comunitario, el rescate del valor social de las iglesias a través del turismo religioso, y una mejora notable en el acceso a la naturaleza. En este escenario, el turismo cultural emergió con fuerza, impulsado por la necesidad de planificación urbana y de modelos de gestión local estrechamente vinculados al movimiento artístico.Fue en el año 2010 cuando el entonces Ministerio de Turismo del Ecuador recogió una propuesta que planteé en dos ejes: crear la Unidad Técnica de Turismo Cultural y efectuar la investigación y diagnóstico nacional de esta línea. Y es que el turismo cultural es, en esencia, la práctica que moviliza a las personas fuera de su residencia con el fin de conectar con la historia, las tradiciones, la gastronomía, el patrimonio y el arte urbano de un destino, activando de forma directa la economía de los operadores locales.Fruto de aquella actividad investigadora, tuvimos el honor de conducir mesas diagnósticas en varias ciudades del país.
Recuerdo con especial aprecio la jornada de 2011 en la siempre acogedora Quinta de Juan León Mera. Allí se dio inicio a la gestión de la agenda técnica del turismo cultural para Ambato y Tungurahua; una hoja de ruta que, lamentablemente, no siempre ha contado con el acompañamiento de los gobiernos locales, muchas veces obnubilados por el populismo local.El centro de Ambato posee un atractivo nacional indiscutible por su riqueza histórica. Si bien su arquitectura actual dialoga con las cicatrices y la reconstrucción que obligó el sismo de 1949, los vestigios de la industria del siglo XX —como su histórico movimiento obrero y artesanal— ofrecen a los operadores turísticos actuales una alternativa real de desarrollo.
Es urgente revitalizar este espacio, el cual ha quedado relegado a un segundo plano frente al anillo rural en el que las administraciones de las últimas décadas lo han sumido.Con motivo del Día Internacional, la mesa de Turismo Cultural se reúne este 28 de septiembre. Es el escenario ideal para dejar de lado la política coyuntural y devolverle al corazón de Ambato el protagonismo económico y cultural que le corresponde. (O)
