Transparencia y publicidad del proceso de vacunación / Andrés Jaramillo Torres

Columnistas, Opinión

El Proceso de vacunación es una carrera a contrarreloj. Es indispensable que las autoridades estatales estén conscientes de que la rapidez y efectividad con la que se lleve a cabo el plan de vacunación es fundamental para disminuir el número de contagios y consecuentemente salvar vidas. 

Lamentablemente, en el país el procedimiento de vacunación se ha tornado poco transparente, pues no hay información suficiente de cómo se está manejando el mismo. Parece ser que a raíz del suceso en el cual el ministro de salud vacunó a su madre, el cual fue muy criticado por la opinión pública, se limitó la difusión de información respecto del desarrollo del procedimiento de vacunación. 

La falta de información sobre el tema vacunación ha pasado medianamente desapercibido, las últimas dos semanas, debido a la conmosión social producto del asesinado del actor Efraín Ruales y también por el proceso electoral. Sin embargo, no hay que descuidar este tema. El manejo de bienes públicos (vacunas) debe realizarse con absoluta transparencia y publicidad hacia la población. 

La publicidad con la que lleva a cabo la gestión de vacunación es fundamental para que la sociedad pueda fiscalizar el nivel de probidad, eficiencia y rectitud con la que las autoridades del Estado están actuando respecto del manejo de bienes estatales. Solo otorgando suficiente información a la población y medios de comunicación para su correspondiente cuestionamiento y contradicción se garantiza un proceso transparente.  De lo contrario, mal podría ser que el tema vacunación tenga serias inconsistencias y la población no tenga las herramientas para enfrentar las deficiencias y mal manejo del uso de las vacunas.  

No basta con que el proceso de vacunación se esté llevando a cabo de manera eficaz y con absoluta rectitud en el manejo de las vacunas, tal como afirman las autoridades estatales, sino que además es indispensable que la sociedad perciba que efectivamente así es. Lamentablemente, independientemente de la eficiencia del procedimiento, existe una sensación social de que los bienes estatales (vacunas) no se están gestionando con rectitud y eficiencia, y esto es producto directo del manejo bastante reservado del mismo. 

El modelo de gestión de un estado democrático exige el mayor nivel de difusión pública sobre asuntos de interés general para que la población puebla cuestionar y debatir sobre este tipo de temas. Por ello, hay que recordar a las autoridades, que mantener el secretismo a lo largo del proceso de vacunación crea desconfianza y limita el rol esencial de la prensa y la sociedad en general de fiscalizar la actuación de los funcionarios públicos en el manejo del proceso de vacunación. Por ello, se exige transitar a una gestión de vacunación con más transparencia para que la sociedad pueda determinar si existe o no un verdadero compromiso estatal de gestionar el plan de vacunación con rectitud. 

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