Tareas pendientes para capacidad, inclusión y educación financiera

La capacidad financiera, inclusión financiera y educación financiera son conceptos que se entrelazan y están en el escenario económico de los ecuatorianos. Instituciones especializadas plantean estudios e investigaciones para revisar la realidad monetaria de la población.
El propósito de fortalecer la implementación de la Política Nacional de Inclusión Financiera y contribuir con la Estrategia Nacional de Educación Financiera condujo en el 2025 a establecer el convenio de cooperación entre la extinta Junta de Política y Regulación Financiera, Red de Instituciones Financieras de Desarrollo (RFD) y la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) para realizar el levantamiento de información sobre las capacidades financieras de la población ecuatoriana.
Tres indicadores surgieron durante el levantamiento de la información: Conocimiento financiero, comportamiento financiero y actitudes financieras bajo el paraguas del índice de capacidades financieras.
Y, en el indicador de conocimiento financiero surgieron varios aspectos como: cambio del valor del dinero, costo de los intereses en un préstamo, aplicación del cálculo del interés simple, evaluación de la relación entre riesgo y ganancia, entendimiento del concepto de inflación y su impacto en el poder adquisitivo, principio de diversificación de productos financieros para reducir el riesgo a pérdidas.
El segundo indicador sobre el comportamiento financiero evidencia: evaluación de la capacidad de pago antes de realizar un gasto, pago de deudas a tiempo, vigilancia personal de los temas financieros, metas de ahorro, planificación y seguimiento financiero, conducta de ahorro, elección de productos, gastos con ingresos sin necesidad de recurrir a préstamos. Mientras que, el tercer indicador sobre actitudes financieras tiene relación con la atención al mañana y no vivir el día a día; y, ahorro para el futuro.
El estudio evidencia también el índice de inclusión financiera que se calcula a partir de la suma de siete dimensiones: tenencia de productos de pago; tenencia de productos de ahorro, inversión o retiro; tenencia de seguros; tenencia de productos de crédito; conocimiento de al menos cinco productos; potenciales usuarios del sistema financiero y elección reciente de productos financieros.
El índice de bienestar financiero se fundamenta en dos pilares: resiliencia financiera y estrés financiero. El primero es la capacidad de resistir y recuperar rápidamente de imprevistos o choques económicos; y, el segundo se trata del nivel de preocupación frente a la cobertura de gastos habituales y de supervivencia.
La investigación obtiene conclusiones y, una de las cuales señala que las capacidades financieras continúan siendo uno de los principales desafíos para la inclusión financiera en Ecuador.
La inclusión y las capacidades financieras mantienen relación positiva, pero no son equivalentes; mientras que, el bienestar financiero depende tanto de las capacidades individuales como del contexto económico; sobre todo, existen grupo poblacionales que requieren intervenciones diferenciadas.
Los comportamientos financieros representan el principal motor para mejorar el bienestar financiero y la inclusión se debe medir considerando la permanencia de las personas en el sistema financiero.
Las conclusiones se complementan con las recomendaciones, una de las cuales señala la importancia de institucionalizar el sistema nacional de monitoreo de capacidades, inclusión, bienestar y reexclusión financiera; y, fortalecer la articulación interinstitucional para construir una política integral de bienestar financiero.
