Sucesos autolíticos dejaron una cruda realidad

A medida que culmina el año, Tungurahua enfrenta un desafío silencioso y profundo: el aumento de actos autolíticos e intentos de suicidio que han sido reportados por organismos de emergencia y servicios de seguridad, situando a la región como una de las más afectadas del país en este tipo de emergencias.
De acuerdo con datos oficiales difundidos por el Servicio Integrado de Seguridad ECU 911, entre el uno de enero y el siete de septiembre del 2025 se atendieron 724 emergencias por intentos autolíticos a nivel nacional, de las cuales 65 corresponden a Tungurahua.
Esto posiciona a la provincia entre las regiones con mayor número de reportes de este tipo en el país, solo detrás de territorios más extensos como Pichincha y Guayas.
Estas cifras reflejan una problemática de salud pública que ha encendido las alarmas entre autoridades, organizaciones sociales y profesionales de la salud mental.
El psicólogo y médico cirujano, Carlos Arizo, dijo que cada caso debe ser tratado de diferente manera, ya que cada persona es un mundo y por ello hay que aplicar una solución.
Según los registros del ECU 911, los casos autolíticos y los intentos de suicidio requieren una clasificación de emergencia con atención inmediata, ya que representan un riesgo inminente para la vida de las personas que atraviesan crisis emocionales o psicológicas.
Tungurahua no solo se ubica entre las provincias con más casos absolutos, sino que también presenta una de las tasas más altas de intentos de suicidio por número de habitantes, superando a otras regiones del país cuando se ajusta por población.
Organizaciones comunitarias y profesionales de psicología en Tungurahua han llamado a un trabajo conjunto entre instituciones públicas, centros educativos, líderes comunitarios y servicios de salud para implementar estrategias de prevención de suicidio más efectivo, así como programas de apoyo continuo para personas en situación de vulnerabilidad emocional. (I)
