Sobre libros de Cevallos y Wolf. 1921 / Pedro Reino Garcés

Columnistas, Opinión

Después de muerto el historiador Pedro Fermín Cevallos (Quito, 1893), por el año 1921 se establece en Ambato un Comité Pedro Fermín Cevallos, preocupado de divulgar su obra clave que fue la Historia del Ecuador, que lo publicara como Resumen en 6 volúmenes. La inquietud de los ambateños fue trasladada al Congreso de la República en demanda de atención, que significa el apoyo económico para la edición. Cuando el Municipio de Ambato, presidido por Galo Vela estructuró en 1985 un Consejo Editorial integrado por Luis Pachano, Oswaldo Barrera y Jorge Jácome, tuve la oportunidad de contribuir con mi aporte investigativo sobre esta encomiable tarea, a cambio de que fuera yo el autor de un estudio previo a su Catálogo de Errores, del mismo Pedro Fermín Cevallos, además de otros volúmenes de esta colección que fueron investigador por mi persona, (dato que no consta en los créditos).

El Congreso de hace cien años emitió un Decreto que lo ejecutó José Luis Tamayo como Presidente un 5 de octubre de 1921, en base a los considerandos del Congreso: “La alta importancia de las obras históricas del Dr. Cevallos; la necesidad de vulgarizar los conocimientos de esta clase a fin de robustecer el espíritu nacional; y que se hallan agotadas dichas obras”. Con este antecedente se facultó al  Comité Pedro Fermín Cevallos “para que en la Imprenta Nacional, haga la nueva edición”.

Lo que quiero que el lector contraste es la forma como han pensado nuestros congresistas frente a lo propio y frente a lo extranjero. Miremos, sobre todo, el Art. 2 del Decreto: “Para la realización de esta obra contribuirán por una sola vez, los colegios de enseñanza secundaria, con una cuota que la fijará el Consejo Superior de Instrucción Pública entre ciento y quinientos sucres que podrán tomarse aún de sus rentas especiales; y los Consejos Escolares, con 200 sucres que se tomarán de la partida de “material y gastos escolares”. Esta asignación se hará constar en los Presupuestos del año 1922, y la remitirán a los respectivos Colectores, en el mismo año, al Tesorero del Comité Cevallos. Los Vocales de las Juntas Administrativas y los de los Consejos Escolares, y los Colectores que no cumplieren con esta disposición serán pecuniariamente responsables. Art. 3.- De la edición de las obras que se hicieren, el Comité Cevallos repartirá entre los Colegios y Concejos Escolares contribuyentes, en proporción a la cantidad que cada uno hubiere aportado, la cuarta parte de los ejemplares que editare, y el producto de la venta de las 3 cuartas partes restantes, acrecentará a los fondos destinados a levantar el monumento a tan esclarecido historiador. Art. 4.- Igualmente, para acrecentar los fondos destinados a la erección del monumento, se votará en el presupuesto del Estado la cantidad de 5.000 sucres”. El Congreso dio el decreto el 4 de octubre de 1921.

Ahora contrastemos con el tratamiento que dieron al profesor de la Universidad Central Teodoro Wolf (botánico y geólogo fallecido en 1924). El mismo José Luis Tamayo puso el ejecútese al decreto del Congreso un 18 de octubre de 1921, es decir 11 días después del anterior: “Declárase al señor Teodoro Wolf (alemán de nacimiento) ciudadano ecuatoriano por naturalización”. Dada su condición de “Profesor de la Universidad Central y sus reconocidas obras  de utilidad pública, jubilará sin exigir otro requisito al doctor Wolf, con la renta mensual de 500 sucres…Art. 3.- Autorízase al Poder Ejecutivo para que procure adquirir la propiedad de una o más de las obras publicadas por el doctor Wolf tomando de la partida de Gastos Extraodinarios del Presupuesto Nacional, hasta la suma de 5.000 sucres.- Dado en Quito a 8 de octubre de 1921. Los ilustres firmantes en estos decretos son: El Presidente del Senado José J. Andrade; el secretario Antonio Sáenz.- El Presidente de los Diputados J.D. Martínez Mera; el secretario Luis A. Larenas. (Ver: Anuario de Legislación Ecuatoriana, 1921, p. 160 y 205). Así somos de mezquinos y cicateros cuando se trata de apoyar a los valores nacionales.    (O)

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