Soberanía biológica I

Conocer y entender mejor nuestro cuerpo y cómo funciona nos hará que aprendamos a cuidarlo con criterio y responsabilidad pues es sabido que la perennización de la ignorancia es la perennización de la pobreza. Nos hemos preguntado o hemos hecho cuentas ¿Cuánto de nuestro dinero se nos escapa por enfermedades que, a veces nos toca vender nuestro patrimonio, carro, casa tan solo por ser reactivos y no proactivos? Todo esperamos que sea tarde, ponemos cámaras después de que nos roban, instalamos semáforos al tercer accidente con 10 muertos y no al primer accidente sin víctimas, no leemos ni nos informamos nada acerca de los prodigios de nuestra biología. Vamos al médico ya complicados y hasta graves pensando ilusamente que ya nos ha de pasar, o vamos a la botica del vecino por un par de pastillas o como si fuéramos idénticos creados “en serie” o todas son las mismas enfermedades, preguntamos a la comadre o a la vecina que tomó o que se inyectó. Todos los que nos rodean se convierten en recetadores, que ponte esto, que tomate aquello, a mí me hizo bien, y así por el estilo. Buscamos salud en un consultorio, en una receta, en una farmacia, pero no nos percataos que la salud no existe de venta. La salud, en la gran mayoría de casos, la forjamos nosotros mismos.
No es cuestión de conocimiento aburridos de anatomía o biología que nos enseñaron equivocadamente en el colegio sino es casi como un manual de instrucciones que nadie nos entregó al nacer ni al crecer y que es la diferencia entre simplemente sobrevivir y alcanzar un estado de salud óptimo y sin sobresaltos. Es tomar el timón en este naufragio de mala salud, es pulverizar nuestra ya arraigada irresponsabilidad y falta de autoestima de salud. Saber que, saliendo de la puerta de casa, a nadie le importamos, que parece ser que enfermedades que no matan no es negocio curarlas. Si nos interesaríamos por conocerle a nuestro maravilloso organismo cambiaría las reglas del juego para siempre.
Para este viaje aventura por nuestro universo interior debemos olvidar todo lo que creíamos saber. Será algo que podría literalmente salvar nuestra vida dándonos bienestar y salud si aprendemos a manejarla.
En este preciso segundo, mientras leemos esto, hay una verdadera “guerra nuclear” ocurriendo dentro de nosotros y ni siquiera nos damos cuenta. Nuestro cuerpo acaba de producir millones de células nuevas y ya ha destruido otras tantas que quizás estaban a punto de volverse malignas.
Dejemos de ser unos simples pasajeros de nuestra maravillosa máquina biológica que se nos otorgó pero que nadie nos ha enseñado cómo cuidarla ni administrarla, al contrario, desde que nacemos nos han inducido a un quemeimportismo y una irresponsabilidad casi total. Hagamos a partir de esta serie de conocimientos que compartiremos cada semana, la mayor revolución de nuestra conciencia humana sobre nuestra propia biología. Tendremos en nuestras manos la “guía del usuario” que nunca nos entregaron al venir al mundo. Nuestro cuerpo tiene todos los recursos para sanar y resplandecer. Solo necesitamos saber cómo activarlos. Cuidemos nuestro “palacio”, respetemos nuestra biología con conocimiento. Hasta la próxima semana. (O)
