SERIE ODS: OBJETIVO 8 TRABAJO DECENTE Y DESARROLLO / Ing. Patricio Chambers M.

Columnistas, Opinión

La organización de Naciones Unidas cuando plantea este Objetivo de Desarrollo Sostenible señala que a través de ello se busca promover el crecimiento económico inclusivo y sostenible, el empleo y el trabajo decente para todos, como una meta hasta el año 2030.

Habla también de que un crecimiento económico de esas características puede impulsar el progreso, crear empleos decentes para todos y mejorar los estándares de vida.

La idea es estimular el crecimiento económico sostenible de los países, mediante el aumento de los niveles de productividad y la innovación tecnológica.

Adicionalmente se propone fomentar políticas que estimulen el espíritu empresarial y la creación de empleo como algo crucial para este fin, considerando también medidas eficaces para erradicar el trabajo forzoso.

Al respecto de lo enunciado por la ONU creemos que efectivamente se debe actuar en todos los frentes necesarios para que existan cada vez un mayor número de plazas de trabajo, lo cual debe distinguirse del empleo, pues son dos realidades distintas.

Cuando se habla de trabajo, estamos ante una actividad permanente cuyos recursos provienen generalmente de los emprendimientos desde la iniciativa privada; en tanto que, al empleo se lo asocia con aquella actividad permanente remunerada por parte del estado o de entidades privadas. Un trabajo decente es un trabajo digno.

Lamentablemente la pandemia por la que atravesamos hace que los niveles de empleo caigan de manera drástica, pero esto no significa una caída en las oportunidades de trabajo pues en medio de estas circunstancias se generan incluso mayores posibilidades de emprendimientos.

En realidad, el problema que se presenta en este tema tiene que ver con una mentalidad que relaciona directamente esta actividad con la obtención de dinero, lo cual limita su realidad y nos lleva a enfrentar enormes dificultades.

Generalmente al trabajo se lo entiende como una actividad orientada sólo a conseguir recursos de subsistencia, cuando en realidad es mucho más que eso pues lo más importante es labor que realizamos para ello. Precisamente en este punto es donde adquiere valor aquello de que el trabajo dignifica, no por lo que económicamente nos reporta, sino por el crecimiento interno que representa el esfuerzo de llevarlo a cabo.

Caer en una noción limitada del trabajo, conlleva también a una visión reducida de la vida, en la que nuestro éxito se mide por lo material y resulta entonces que “tanto tienes, tanto vales”, así sea que cuanto más se tenga más se desee. A ello bien podría agregarse esa búsqueda de beneficios en otros aspectos como prestigio personal o escalar posiciones.

Pero en realidad el trabajo tiene una dimensión completamente distinta, pues nos ofrece la oportunidad de mejorar constantemente como individuos. Contar con un trabajo es de las mejores cosas que uno puede tener y carecer de él llega a ser decepcionante, no sólo porque no contaremos con los recursos necesarios para subsistir y progresar, sino porque no tendremos la oportunidad de mejorar como seres humanos.

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