Salud y aventura en termas de Aluchán

Interculturalidad
Se cree que las aguas llegan del volcán Cotopaxi. (Foto El Heraldo)
 

El recorrido es agitado pero el cuerpo recibe la recompensa en las aguas termales de Aluchán. El sitio parece extraído de una obra de arte. En medio de dos grandes montañas está la piscina cuya agua hierve en el páramo de Juive Yanahurco que pertenece al cantón Pujilí en Cotopaxi.

El ojo de agua brotó de en medio de la montaña rocosa y salía a borbotones. Los habitantes temían acercarse porque era caliente y pensaban que se trataba de algún flujo del volcán. En 1996 con el sismo ocurrido en Cotopaxi, cuyo epicentro fue en Pastocalle, se cerró el afluente y las personas dejaron de recorrer el lugar.

Pero la ‘Pachamama’ (Madre tierra) es sabia y fue ella misma que, nuevamente, abrió el afluente del agua termal. Aunque en esta ocasión se formó como un conducto que desembocaba en una especie de pozo construido con rocas, contó Fausto Cusco Tucumbe, promotor turístico de Juive Yanahurco.

Fausto recordó que apenas descubrieron el brote de donde salía el agua caliente se unieron en mingas e hicieron una piscina más grande y la utilizaron al principio solo para la comunidad.

Comenzaron a preguntar sobre los beneficios del agua caliente y se empaparon que sus propiedades son curativas para aliviar dolencias del cuerpo y el alma.

Las termas se ubican en la comunidad de ‘Juive Yanahurco’ habitada por personas indígenas y cuyo nombre en castellano es ‘Cerro Negro’. Susana Tucumbi mencionó que se cobra el ingreso para el mantenimiento. Manifestó que han tenido personas con migrañas, estrés, reumas, dolor de espalda, problema de ciática y otras dolencias que al zambullirse en la piscina del agua termal han asegurado curarse. (I)

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