Retorno a las raíces / Jaime Guevara Sánchez

Columnistas, Opinión



Retorno a las Raíces es el título del libro de Charles Dupier, científico francés. Admirable trabajo de investigación antropológica, cuyos detalles intento participar a los amigos lectores. Durante seis años, Dupier ha recorrido los cinco continentes buscando seres humanos que por su filosofía de vida difieran totalmente del mundanal ruido. Dupier ha ubicado 456 grupos en Asia, Europa y América. Grupos que hace muchos años abandonaron el patrón de vida que nosotros denominamos moderna. Veamos el caso de los Anamitas. Como primer paso, el grupo, el grupo localiza y compra terrenos apropiados para la agricultura y ganadería. Todos sus miembros se lanzan al trabajo. Consumen su propia producción, venden los sobrantes. El grupo es cerrado al mundo exterior. Se casan entre ellos. Los niños no van a la escuela pública; reciben la instrucción primaria de mamá y papá. Los adolescentes estudian cursos universitarios a distancia, de preferencia carreras humanistas, religión.

Viven en un ambiente funcional bajo reglas restrictas. Se movilizan en carreras tiradas por caballos. Aran la tierra con bueyes. Confeccionan su propia ropa. No tienen vehículos, televisión, radio, lavadora, computadora., teléfono, etc. “Las manos humanas moldearon el primer universo, sin maquina alguna”.

Los Anamitas eluden el contacto social con personas ajenas a su parcela. El más viejo de ellos afirma: “Todo lo que somos y todo lo que hacemos lo tonamos básicamente de las enseñanzas de Jesús: no practicar la religión en público y no la atención de público.”     Concluye con una sentencia: “Algún día, cuando el mundo tropiece con el muro final de la sinrazón actual; cuando más pobres mueran de hambre, cuando ya no haya más ridiculeces electrónica-mecánicas, ni más armas de destrucción masiva que inventar; el hombre retornara a sus raíces primitivas. Entonces, comprenderá nuestra filosofía de vida y querrá imitar a los Anamitas.”

Según Dupier, “Para los ojos occidentales, el ambiente de esos grupos es limitado. Sin embargo, sus miembros lucen saludables, robustos, inteligentes. Sorprende comprobar que se trata de personas inmensamente felices.”  ¿Están los 456 grupos del mundo equivocados en su sistema de vida? O, solamente hacen uso de su derecho de libertad. O, son adelantados en vivir la ida de la colmena humana del futuro… Rásquese la cabeza, amigo lector. (O)

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