Retornaron tras brindar ayuda en Venezuela

Policiales, Seguridad

Un contingente de seis militares retirados y uno de ellos parte del Centro de Formación Militar (Ceformil) viajaron por iniciativa propia a la zona de desastre en La Guaira en Venezuela, lugar donde ocurrió un terremoto hace 32 días que acabó con la vida de miles de pobladores.

Tras 10 días de intensas y desgastantes jornadas de trabajo en la zona costera de La Guaira (Estado Vargas, Venezuela), un grupo de seis rescatistas ambateños pertenecientes retornaron al país. 

La delegación, encabezada por el director de la institución, Rogelio Collahuazo, asistió voluntariamente para apoyar en las labores de búsqueda y recuperación de víctimas.

Misión solidaria y autogestionada

El equipo, integrado por militares jubilados con más de dos décadas de experiencia en rescate de alta montaña y deslices de tierra, emprendió el viaje de manera independiente ante la falta de auspiciadores formales, contando únicamente con la donación de medicinas por parte de una farmacia local.

“Llevamos la bandera de Tungurahua a los lugares más duros donde estuvimos prestando nuestro contingente», afirmó Collahuazo al relatar la llegada del equipo al lugar de los hechos.

Al describir la magnitud de la tragedia urbana en el estado Vargas, el especialista calificó la devastación como «extremadamente dolorosa», estimando que la destrucción observada en infraestructuras de 20 a 30 pisos supera decenas de veces lo experimentado en emergencias anteriores en Ecuador.

Múltiples edificios residenciales sufrieron colapsos verticales directos, imposibilitando el acceso por vías convencionales.

“Las labores debieron ejecutarse a mano mediante aperturas reducidas en las estructuras para evitar el uso de maquinaria pesada que pudiera dañar los restos”, explicó.

A diferencia de otras emergencias donde escasean los víveres, la población local cuenta con abastecimiento suficiente de agua, alimentos y vestimenta gracias a la solidaridad comunitaria. No obstante, existe un déficit crítico de recursos técnicos y médicos.

Tras agotar sus propios recursos durante los 10 días de despliegue, el equipo hizo un llamado a la empresa privada y autoridades de Tungurahua para financiar el equipamiento e insumos necesarios que permitan organizar un segundo viaje de asistencia. (I)

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