Quédese en casa / Edison Narváez Z.

Columnistas, Opinión

La aceleración de la pandemia COVID 19 ha fracturado todos los esquemas sociales y económicos, desde la obligada cuarentena para cuidar la salud hasta el surgimiento de trastornos a la cadena de suministros y el decaimiento de las fuerzas de la oferta y demanda.

El mundo Occidental deja entrever su debilidad para contener la pandemia; a diferencia de los países asiáticos Japón y China (donde se originó el virus) prácticamente han controlado la misma, básicamente por la disciplina que muestra esta cultura y por la capacidad de rastrear y aislar casos de contagio, principal estrategia para contener el virus.

El desplome de los flujos del comercio mundial agudiza el desempleo y la pobreza; sin embargo, más gente obligada por el encierro “in house” empieza a valorar la vida, la unión familiar y hasta se acuerdan de que existe un Dios capaz de ayudar en estos momentos de crisis; los compradores compulsivos van encontrando una forma de vivir más responsable y sienten la necesidad de  organizar su economía en función del respeto a las personas,   a los recursos naturales y el cuidado del medio ambiente.

Mas allá de las muertes humanas que continúa ocasionando el Coronavirus, ésta pandemia pone ha puesto jaque a la economía, de hecho  varios organismos internacionales han advertido una recesión económica global sin precedentes, principalmente en las economías emergentes como la nuestra,  que puede ocasionar la muerte de varias empresas principalmente por la falta de liquidez, lo cual sin duda golpeará al empleo formal,  y más aún de quienes viven de su trabajo diario… la realidad ciertamente es dura.

El Ecuador antes de la llegada del Coronavirus ya se encontraba en una crisis fiscal, lo cual demandaba de reformas estructurales, hoy esa necesidad es aún más imperativa.

Sin embargo, por ahora quédese en casa es la mejor manera de combatir esta pandemia que ha venido a amenazar nuestra vida y a golpear nuestra alicaída economía. Esperemos con fe que quienes nos gobiernan no tengan la pereza de encontrar salidas y soluciones a la crisis, pero pongamos lo nuestro: Como decía Albert Einstein: “La única crisis amenazadora que tenemos los seres humanos es la tragedia de no querer luchar por superarla”. (O)

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