Precio justo a sus productos

Ciudad

Las dificultades de comercialización de los agricultores al momento de vender sus productos, sumado a la disminución de la mano de obra, el envejecimiento de la población rural, se han convertido en una amenaza para la producción agropecuaria de la provincia. 

Técnicos y productores advierten que cada vez menos jóvenes permanecen en el campo debido a los altos costos de producción, la baja rentabilidad y la incertidumbre que enfrenta el sector agrícola.

El ingeniero agrónomo y ex funcionario del Ministerio de Agricultura, Sixto Pérez, explicó que la migración de las nuevas generaciones ha provocado cambios en la actividad productiva. Señaló que muchos agricultores han reemplazado cultivos tradicionales como papa, cebolla, tomate de árbol y frutales por la ganadería lechera, al requerir menos mano de obra y adaptarse a una población rural envejecida. Sin embargo, alertó que este sector también atraviesa problemas por la sobreproducción y los bajos precios que reciben los productores.

Por su parte, Kléver Sánchez, técnico de proyectos agropecuarios de la Fundación Proyecto Salesiano, señaló que actualmente la mayor parte de trabajadores agrícolas son mujeres mayores de 40 y 50 años, mientras que la presencia de jóvenes es cada vez menor. Indicó que zonas productoras como Huachi Grande y Montalvo deben contratar jornaleros de otros sectores como Bolívar, Cevallos, San Andrés y Riobamba para cubrir las necesidades de cosecha, elevando los costos de producción.

Sánchez sostuvo que uno de los principales problemas del agro está en la comercialización, debido a que los agricultores reciben pagos bajos por sus productos mientras los precios al consumidor se mantienen elevados. Explicó que esta diferencia beneficia principalmente a los intermediarios y limita la capacidad de los productores para cubrir gastos, contratar trabajadores y continuar sembrando.

Además, mencionó que productos como la lechuga, el tomate y la fresa reflejan esta problemática, pues mientras el agricultor asume los costos de producción, transporte y empaque, el valor final en los mercados no representa una mejora para quien trabaja la tierra. Afirmó que, aunque existen créditos y programas de apoyo, estos no solucionan la falta de mecanismos que garanticen una comercialización justa.

A esta situación se suma la fragmentación de las tierras agrícolas. Sixto Pérez explicó que Tungurahua, al ser una de las provincias con mayor densidad poblacional del país, enfrenta un proceso de división constante de terrenos por herencia, generando parcelas cada vez más pequeñas que dificultan la producción sostenible e incluso su legalización en algunos sectores.

Desde Patate, el productor Olger Acosta también alertó sobre el abandono del campo por parte de los jóvenes. Explicó que los agricultores han recurrido a mingas y redes de apoyo entre familiares y vecinos para suplir la falta de trabajadores durante etapas importantes como la siembra y cosecha.

Los productores coinciden en que es necesario impulsar políticas públicas de largo plazo que fortalezcan la tecnificación agrícola, promuevan modelos de producción limpia y mejoren los canales de comercialización. 

Advierten que, de mantenerse esta tendencia, la reducción de agricultores podría afectar la seguridad alimentaria y el futuro de la producción agropecuaria en Tungurahua y el país, a menos que las autoridades del ramo inviertan en el campo, bajen costos de insumos y existan políticas efectivas e incentivos a los agricultores para evitar su salida de las tierras. (I)

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