Potente químico cerebral 

Columnistas, Opinión

Al estar conscientes de que la salud no esta de venta, de que no hay en ninguna farmacia ni en ningún consultorio en ninguna clínica ni en ningún hospital debemos reflexionar de que la salud nos damos nosotros mismos, nosotros la creamos, la forjamos. Pero sin conocimiento de como funcionamos es imposible que aprendamos a cuidarla. Estamos en una útil y comprensible serie para conocer nuestra química cerebral., Hemos comentado en editoriales anteriores acerca de la dopamina, la “molécula de la felicidad”, y del cortisol, la “hormona del estrés”, la serotonina, el químico de la estabilidad emocional, de la confianza, del estado de ánimo equilibrado. El Cuarto químico y uno de los más importantes para el hombre es la testosterona que influye profundamente en las funciones del pensamiento, la memoria, el lenguaje, la percepción, la atención, la resolución de problemas y la toma de decisiones. También en el estado de ánimo, la motivación y la estructura neuronal. Además de su papel sexual, modula neurotransmisores como la dopamina y la serotonina, afectando comportamientos como la dominancia, agresividad y libido. 

Los niveles de testosterona en los hombres han caído aproximadamente un 1% por año durante las últimas décadas. Esto significa que el hombre promedio de hoy tiene menos testosterona que su abuelo a la misma edad. Y esto no es solo un problema físico, es un problema de identidad, de propósito, de capacidad de acción. La testosterona no solo construye músculo, la testosterona nos da impulso, determinación, competitividad, tolerancia al riesgo, capacidad de proteger, deseo de conquistar. Cuando nuestra testosterona está baja, nos volvemos pasivos, perdemos ambición, evitamos la confrontación, nos vuelves complaciente, aceptamos la mediocridad.

Los hombres débiles tienen testosterona baja y ni siquiera lo saben. Para fortalecernos debemos optimizar nuestra testosterona naturalmente utilizando como estrategia el entrenamiento de fuerza con pesos desafiantes, que nos haga esforzarnos, que nos obligue a superar nuestros límites. Debemos también eliminar los disruptores endocrinos como plásticos, químicos en productos de cuidado personal, pesticidas en alimentos, alimentos muy procesados, etc. Estos compuestos destruyen tu testosterona. Además, será de capital importancia optimizar el sueño de 7 a 9 horas en completa obscuridad ya que si dormimos mal nuestra testosterona cae. Es así de simple.  Debemos saber que la testosterona aumenta cuando competimos y ganamos. No importa en qué. Un juego, un debate, un desafío físico. Nuestro cerebro no distingue. Cuando ganamos, nuestra testosterona sube. Busquemos desafíos regularmente, compitamos, ganemos. La testosterona no es solo una hormona, es la diferencia entre ser un hombre de acción o un hombre de excusas, entre conquistar nuestras metas o conformarnos con sobrevivir. 

Investigaciones recientes han identificado que la falta de testosterona interactúa con un receptor cerebral, lo cual dispara trastornos de ansiedad y respuestas elevadas al estrés. Es decir que el estrés crónico eleva el cortisol, el cual inhibe la producción de testosterona, creando un círculo vicioso que empeora la salud mental. 

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