Por un nuevo salario básico técnico / Econ. Diego Proaño Córdova

Columnistas, Opinión

El Consejo Nacional de Trabajo y Salarios se reunió para iniciar las conversaciones sobre la fijación del nuevo salario mínimo vital 2023, el Consejo tripartito conformado por el ministro de Trabajo Patricio Donoso que también preside, el representante de los trabajadores Cristóbal Buendía y de los empleadores José Antonio Hidalgo, habiendo realizado hasta el momento 2 reuniones técnicas, aun no llegan a un consenso para un valor del nuevo SBU 2023. Se visualizan cuatro alternativas posibles, de las cuales se podría tomar la decisión final, una política y tres técnicas.

La primera opción es incrementar el mismo porcentaje de inflación de este año, para que el salario recupere la perdida de poder adquisitivo que una inflación hace perder a los ingresos. Según el INEC desde enero hasta octubre 2022 esta acumulado una inflación de 3,53%, lo que hace pensar que sumando las inflaciones de noviembre y diciembre llegaría al 4%, entonces si se toma esta cifra técnica como parámetro para incrementar el SBU 2023, el nuevo salario debería ser 17 USD más, alcanzando nominalmente 442 USD. Una segunda elección técnica es tomar la productividad laboral, para ello se podría considerar como a fin el crecimiento de la producción en Ecuador para 2023, es decir del PIB según el BCE la expectativa de crecimiento de nuestra economía el próximo año es del 3,1%, por tanto, al incrementar ese porcentaje al actual salario totalizaría 438,18 USD.

La tercera alternativa es la que se pronunció la Cámara de Comercio de Guayaquil indicando que, según sus argumentos técnicos patronales, productivos y sostenibles, solo se podría subir 11,73 USD, esto seria un SBU 2023 de 436,73 USD. Finalmente, está la promesa política del régimen tal como aconteció este año que sería subir 25 USD mas a los 425 vigentes, lo que daría un salario de 450 USD. Es importante tomar en cuenta que en cualquiera de las opciones que se seleccione desde enero 2023, se debe incrementar los beneficios sociales proporcionales del aumento, es decir décimos tercero y cuarto, fondos de reserva, vacaciones y aporte a la seguridad social, de esta manera el valor real del incremento para el empleador es mayor, por ejemplo, si se sube 25 USD al salario, el incremento real es de 33USD más al mes, al año significa casi 400 USD adicionales por empleado.

Para evitar injusticias para las partes y garantizar una mejora en los salarios sin complicar los roles de pagos, es necesario se toma una decisión desde la óptica netamente técnica para no solo devolver la capacidad adquisitiva al trabajador, sino permitirle al patrono mantener las nominas de colaboradores y porque no incrementar mas plazas de empleo. Que la decisión sea técnica y equilibrada, no sería aceptable que el remedio sea peor que la enfermedad.

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